miércoles, 31 de enero de 2007

What the "Bleep" De We Know? - Que "plin" (onomatopeya de tímbre de sensura) sabemos respecto (...)?



What the "Bleep" De We Know? es un documental que intenta mostrar el umbral de conocimiento científico de nuestros días. El punto de partida de esta película es tratar de entender de que manera se establece la relación entre religión y ciencia en distintos momentos de la historia. En nuestro momento, de que manera la física cuántica y las neurociencias han llegado a un punto en donde los fenómenos que intentan explicar recaen más en una cuestión cubierta de misticismo y fé.

La película presenta de manera gráfica y simple los mayores ayasgos de la ciencia, en materia de física cuántica y neurociencias. Es interesante como el punto de vista compone esta interminable narración de fragmantos, de científicos desarrollando un tema, que se enlanza con otro tema en el otro extremo del conocimiento ciéntifco de toma en toma. Un verdadero desafío para el espectador más atento.
Un rítmo muy intenso con una sustancial cantidad de contenido y datos que resuelven en esquemas didácticos. No es hermética pero es aconsejable tener una vaga idea sobre de que se trata el método científico.

La película está protagonizada por Marlee Matlin -ganadora de un Oscar por Children of a Lesser God- quien nos conduce a través, a lo largo, o a lo profundo del pozo que trasladó a Alicia al país de la maravillas. Esta alegoría está presente toda la película como alusiva a la "iluminación profana".
El punto de vista que nos ofrece la protoganista -por ser sorda- exige cuestionarnos la percepción desde un comienzo. Pero esta percepión, que nunca es dejada de lado, se potencia altamente en la subjetiidad que implica operar con el electrón.



Todas las cuestiones aquí presentados parten de la física experimental, de manera que mantiene a un nivel muy empírico todo lo especulativo, de la misma lo empírico también -en cierta medida- es presentado de manera especulatica.

Tal vez el punto de inflexión de la película, el primer momento en el que perdemos el aliento maravillados -cosa que haremos repetidas veces a lo largo de las casi tres horas de documental- es cuando describen el experimento de dispara electrónes a través de dos ranuras. El descubrimiento es que el electrón puede actuar de maneras distintas y una de las cosas que puede alterar ese comportamiento es el mismo hecho de ser observado.

De esta manera se plantea el gran interrogante. Puede el observador, por mero hecho de observar, tener un efecto físico sobre la materia.
Desde ese momento la mística pasa a ser ese filoso límite que separa la religión de la ciencia y de que manera estas se han contaminado mutuamente hasta llegar al fundamento científico de la religión.

Desde la neurociencia, y siguiendo el argumento de la física cuántica, si el observador mediante el pensamiento puede influir sobre la materia, de que manera funciona el cerebro que es el organo que nos permitiría interferir "trans-sensorialmente" con la materia.
Esto es otro viaje a través de los neurotransmisores y como se conectan las neuronas estructurando el cerebro de maneras particulares.



Un discurso, tal vez, un poco voluntarista, a lo Nacha Guevara de "mírese al espejo y autoafirme". De todas formas apasionante, realmente da gusto ver una película y que no estalle un auto o maten a uno de un balazo. Es una película sobre ciencia. El sueño de cualquier intelectual, hacer una película para pensar.

El otro día comentaba esta película con una amiga que me decía: -"No puedo creer que las cosas sean así", como si esos físicos cuanticos y neurocientíficos nos estubieran revelando la realidad de las cosas.
Personalmente lo que me pareció más atractivo de esta película es ver como se ha constituido el discurso científico. De que manera ha reposicionado el andamiaje de su sistema de creencias y de que manera linda en el umbral de lo místico, que a pesar de que aquí de alguna manera es asociado a la religión, por momentos también es identificado con lo místico.

Sin caer con demasiada facilidad en el esoterismo sigo afirmando que es una película que no tiene desperdicio. Ojo, preparese para una velada larga. Le va a dar para varias pausas para buscar pororó e ir al baño.

1 comentario:

TOMAS dijo...

The directors themselves are all members of the Ramtha School of Enlightenment, which sounds as culty/New Age-y as it actually is. And many of their interviewees are members and/or leaders of this movement, including JZ Knight, a self-proclaimed psychic who claims to be channeling Ramtha himself, lucky us. (Ramtha, by the way, is a 35,000 year old conqueror from Atlantis. In case you were wondering.)

The movie then takes most of its early notions regarding quantum physics and abandons them as we instead push on into Ramtha ideas. There’s an clumsily heavy dose of discussion on the nature of addiction - to drugs, to food, to sex - and one gets the notion that the Ramtha School exists, in part, at least, as a New Age 12-step deal. It all seems to work here as bait: “What, you’re addicted to something? Come on in! Ramtha can help! Join us! Join us!!” Although, please remember, if anyone asks you to cut off your own testicles, kindly decline the offer.

But I digress. The filmmakers have tried to defend their actions here by saying that the movie never intended to pass off such people as “experts,” that the movie was meant to be just a bunch of ordinary folks discussing metaphysics. But in hiding names, the movie becomes a desperate lie. The viewer, thinking of the conventions of the documentary format, would naturally assume these people are experts… and the filmmakers know it.

Perhaps tuning into a movie about the beliefs of the Ramtha School might help create some discussion about actual quantum physics, but it’s doubtful. The ideas it brings up are too loaded with inaccuracies and biased nonsense that the only good it can do is force someone to head to the library and find a book that contains a few more facts. Besides, how can one feel good about a religion when the only way that religion can spread its word is through deception? “What the #$*!” lies to us from the beginning, if not about its science, then at least about its intent. What the #$*!, indeed.