domingo, 25 de febrero de 2007

Paco: Todo por un peso.



Aquí me gustaría decir un par de cosas. Primero y como de costumbre hacer algún comentario socarroso sobre un mal endémico que azota duramente la ciudad de Buenos Aires y el conourbano bonaerense. Segundo reconocer el esfuerzo de algunos políticos y tercero sumar una propuesta a resolver un problema que simplemente no tiene solución.

Vamos por partes. El Paco. Cuando era chico Paco era una colonia para pibes. Ahora es pasta base de cocaina para pibes. Esto es un interesante indicador de cierta degradación de la vida en este país en los últimos veinte años.

Pero como dice el dicho popular, "la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer". ¿De donde sale el Paco? No es fácil saberlo, porque por lo menos para aquellos que pensamos, o mejor dicho, para los que tenemos un mejor pasar y una situación económico-social más segura, el paco es algo que está afuera, al menos en el umbral, y solo entra a nuestra esfera de realidad a través de un otro que vive expuesto a este mal.

Con esto quiero apuntar la primera respuesta a esta pregunta: El paco sale de la pobreza. La marginalidad que se concentra en torno al conourbano bonaerense presenta una disponibilidad, una necesidad creciente, de cualquier cosa que prometa aunque sea un escape instantáneo de una realidad que no tiene demasiada piedad.

Pero esta no es la variable independiente de este problema, es decir, la causa, a pesar de tener que ver con la pobreza, no se debe a esta. Siempre lo niños marginados encontraron maneras de consumir sustancias que pudieran generar este escape. El poxiram, un pegamento, ingerido por vías respiratoria, fue durante mucho tiempo la droga preferida de los niños marginados de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.
Una sustancia muy accesible y completamente legal. Cualquier chico podía ir a un ferretería y pedir un envase de poxiram. Su consumo es muy sencillo. Solo se necesita poner una pequeña porción de este pegamente dentro de una bolsa de nylon y aspirar con fuerza los vapores que emanan de este pegamento.

Pero la pregunta ¿De donde viene esta migración del pegamento al paco?

En primer lugar habría que reconocer las diferencias entre estas dos sustancias. El pegamento es una droga mucho más práctica, para el que consume porsupuesto, en términos de la accesibilidad, practicidad y por sobre todo no implica un acto delictivo.
El paco proviene de la pasta base, es decir que esta directamente emparentada con la cocaina. La cocaina siempre fue en la argentina una droga ligada a las clases pudientes y durante la década del '90 experimentó un auge de la mano del tipo de cambio que la hacía accesible y comercialmente atractiva para los proveedores y por otro lado podríamos decir que el declive de cierta cultura de consumo y nuevos valores que emergieron de la mano del menemismo.

Ahora también hay cocaina para pobres. Pero como todo lo que es para los pobres, es mucho peor, por ser más adictia, más mortífera y peor aún, más barata.

Cerrando un poco más este cérco, ¿Como una droga para ricos como la cocaina se convierte en una droga para pobres como el Paco?
Como decíamos anteriormente, para quienes somos ajenos a esta situación márginal y de esta realidad clandestina, es muy difícil poder detectar y hasta conocer con detalle este problema.

Lo único que uno puede hacer y desde un punto de vista intuitivo es intentar establecer relaciones entre distintos acontecimientos con el objeto de atar cabos.

La primera pregunta es de donde sale la Cocaina. ¿Hacia donde sale? y por sobre todo ¿Que pasa cuando no sale? Con esto hago refencia a tema muy tocado por la prensa durante el 2005 y 2006, pero que luego de sus implicancias políticas se desvaneció como una línea de cocaina en una nariz hambrienta.

Sin más vueltas: Cuando la cocaina que entra a la Argentina con destino a Ezeiza para poder entrar en Europa vía el naroco-gate "Ezeiza-Madrid" es detenida porque el poder de turno tiene que caretearla al menos un poco y demostrar que trabaja contra el narco tráfico, los que pagan el plato son los pobres.

Ahora, avanzando. Los legisladores porteños de Autodeterminación y Libertad Oliveto y Romagnoli han presentado un proyecto de ley titulado "Paco: ladrón de mi cerebro", que busca que las instituciones educativas y sociales de la ciudad brinden una red de contensión que atenúe, disminuya y prevenga el consumo de esta droga letal. El objetivo es concienciar a la población en general, y a los niños y jóvenes en particular, sobre los efectos nocivos y destructivos para la salud que provoca el consumo de lo que comúnmente se conoce como paco.




El proyecto de ley básicamente propone lo siguiente:

Artículo 1º:
Créase en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la campaña “PACO: LADRÓN DE MI CEREBRO” para prevenir y concienciar a la población en general, y a los niños y jóvenes en particular, sobre los efectos nocivos y destructivos para la salud que provoca el consumo de la pasta base de cocaína, comúnmente denominada “PACO”.

Artículo 2º:
La presente campaña tiene el objetivo específico el desarrollo de una estrategia de prevención –y desaliento de su consumo- basada fundamentalmente en la información dirigida a los sectores más vulnerables y propensos a su consumo la cual será proporcionada:

* En los establecimientos educativos primarios, secundarios y terciarios, tanto públicos como privados.
* A través de los programas existentes en distintas áreas del Gobierno de la Ciudad que estén dirigidos a aquellas/os niños, adolescentes y jóvenes en situación de calle o que no estén integrados al proceso de educación formal.

c) Mediante las organizaciones sociales que reciben subsidios estatales, incluidos los nacionales, que tengan su sede en el territorio de la Ciudad
d) En aquellos lugares a los que concurren masivamente sectores juveniles de nuestra población como ser: recitales de música, lugares bailables y canchas de fútbol

Artículo 3º: La campaña que por esta ley se instituye se llevará a cabo en forma trimestral y tendrá una duración de dos semanas por período.

Artículo 4º:La Autoridad de aplicación será el Ministerio de Salud, el que deberá coordinar sus actividades con el Ministerio de Educación.

Artículo 5º: Las acciones desarrolladas a los efectos de la presente campaña deberán incluir:

Colocación de afiches, gigantografías y entrega de material informativo en hospitales públicos, centros de salud, establecimientos educativos y en vía pública que contemple toda la geografía de la Ciudad.

Capacitación a los profesionales de la salud y la educación, quienes serán los encargados de realizar las tareas preventivas.

Artículo 6º: La confección de afiches y folletos para la presente campaña se realizará mediante concurso en el que participarán artistas plásticos y/o diseñadores gráficos a los fines de que el material de divulgación estimule en los/las jóvenes su lectura y circulación. La recepción de trabajos y cierre no podrá exceder los cuarenta y cinco días.
Artículo 7º: El Ministerio de Educación implementará la realización de clases especiales en todos los niveles de la enseñanza en las cuales las/os estudiantes puedan debatir e intercambiar ideas sobre esta problemática.

Artículo 8º: Los gastos que demande la presente serán imputados a las partidas presupuestarias correspondientes

Disposición Transitoria: El Poder Ejecutivo reglamentará esta Ley en un plazo no mayor a los 60 días partir de su sanción.

Artículo 9º: Comuníquese, etc.

Para cerrar y como había prometido, me gustaría sumar a esta valiosa propuesta algunas ideas.

Nuevamente, "la culpa no es del chanco sino del que le da de comer".

La pregunta es ¿Porque cuando los funcionario están dispuestos a perder el redito económico de ser cómplices del narco tráfico en detrimento del redito político de demostrar estar haciendo algo en contra del narcotráfico -del que son parte- los pobres tienen que pagar las consecuencias?

¿Porque cada vez que en Ezeiza descubren un cargamento de cocaina con destino a España el conourbano bonaerese sufre una inmenza inundación de oferta de pasta base?

A pesa de que parezaca moralmente despreciable, personalmente no me molesta en absoluto que la cocaina salga de Ezeiza rumbo a España. El problema no es la droga, es la pobreza, y en españa la pobreza no es tan atroz como en Argentina, así que tomen toda la cocaina que quieran!

El tema es como regular este trafico. La respuesta es símple: No se puede, porque eso implicaría una acto de sinceramiento y admitir que hay complicidad de las autoridades y funcionarios públicos con el narcotráfico. Pero para que esos narcotraficantes de "mucha-monta" queden con las manos limpias, los traficantes de "poca-monta", punteros de las villas y sus enlaces en las autoridades se tiene que ensuciar las manos.

¿Quienes pagan? Los invisbles. Los que no vemos, no porque sean transparentes, sino simplemente porque no nos importa.

Bueno, no nos importa hasta que nos pasa a nosotros, los que vivimos con un poco más de bienestar. No nos importa hasta que un chico en un country se muere de sobredosis de paco. Hasta que encuentran paco en un colegio privado.

Pero no nos horroricemos. Para que suceda eso alguien se tiene que hace mucho el careta y afectar críticamente el tráfico de cocaina a través de Ezeiza. Y aún así aunque la cocaina llegue a los sectores más pudientes, difícilmente lo haga en forma de paco.

Conclusión:

Un programa que busque mitigar el mal del paco debería tener bien presente sus fuentes, como llega a circular por el conourbano bonaerense y que factores son los que la oferta de esta sustancia fluctuen de la manera en que lo hacen.

Dentro de las mismas causas están las deplorables condiciones sociales que llevan al consumo del Paco. Por eso apoyo y secundo la propuesta de los legisladores Oliveto y
Romagnoli. Sin duda el Estado debería brindar una red de contensión para los más desfavorecidos que son quienes están más expuestos a este mal.

Aún así me parece que esto es operar sobre una de las condiciones de este problema: La demanda. Algo que me parece muy preocupante y sobre lo que se debería pensar como tratar es la OFERTA!

Un pequeño problema es que para resolver esto se necesita de la fuerza pública, que en parte es responsable de este problema. El riesgo de proponer una ley -como la que presento aquí- es que es necesario darle cierto poder a las mismas instituciones que paralelamente buscan sacar de circulación estas sustancias, las reintroducen por otros canales.

La solución imposible: No nos hagamos los caretas. Mandemos toda la coca a España, que se paguen retenciones por esto, y que ese dinero financie planes sociales de prevención por medio de la asistencia social y reincorporación a la vida de los derechos democráticos plenos a cientos de miles de niños que viven una vida de "calcuta", en una ciudad "europea" en un país "bananero". En otras palabras, no terminamos de asumir quienes somos y no tenemos idea de nuestra propia identidad.

Sacate la careta!

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