miércoles, 6 de junio de 2007

Borradores: VII JORNADAS DE SOCIOLOGÍA DE LA UBA: Michel Foucault y Las Ciencias Sociales.

Todo empezó con Wilkins: El Poder de las palabras.

No podría decir con precisión si es Wilkins, Borges, Foucault o Derrida. Donde convergen estos discursos o la red que tenden, básicamente dos obras que aquí nos gustaría analizar en busca de algún principio, una episteme, que nos ayude a entender como se funda el poder en la palabra.

El aspecto del discurso del (ó y el) poder que nos gustaría tratar aquí está íntimamente relacionado con el lenguaje y la escritura. Las dos obras que intentaremos entrelazar son las palabras y las cosas y la Gramatología. En este sentido y desde estas dos obras podemos poner el foco en la dimensión del lenguaje escrito. Es posible que la conclusión paradójica sea que la escritura es un habla.

En este sentido entraríamos en el campo de la diferencia y este universo de posibilidades que abre a partir de el rasgo más primitivo, el de la marca.

Pero ¿Qué tienen en común estas dos obras? O mejos aún ¿para que nos pueden servir las palabras y las cosas y la Gramatología para entender de mejor manera como la palabra escrita forja un campo de poder?

En el caso de Foucault este estudio es una arqueología que se rinde a los monumentos, ya muertos, para a través de este análisis permitir establecer los principios de la episteme del siglo XVI (la cuál llega a extender hasta el siglo XIX) que establece ciertos principios discursivos a partir de los cuales logramos establecer orden en el mundo y dar forma a nuestros sistemas conceptuales, los cuáles han moldeado –según supone foucault- los principios de nuestro ordenamiento discursivo en la actualidad.

En el caso de Derrida, aunque no de manera arqueológica, sale un búsqueda de una huella, que resulta ser la tachadura originaria que a manera de marca permite dar comienzo al juego de diferencias presentes en la escritura. Así como en Foucault, el centro de su análisis se posa sobre la Port Royal, Derrida muestra su predilección por el ensayo del origen del origen de las lenguas de Roussea. Aún sería mezquino decir que Foucault solo se ocupa de la Port Royal y Derrida de Rousau.

Ambos autores presentan gran flexibilidad respecto a la forma de articular sus lecturas. En el caso de Derridá esto es más claro y no deja de sorprender a sus lectores con la selección de sus lecturas que avanzan desde el Fedro, pasando por Roussea y llegando a Levi-Strauss. Pero seríamos ingenuos si pensáramos que las referencias se agotal allí. Vealery, Proust, Saussure, Heidegger y Housserl están tan presentes como los demás ya mencionados.

Esto nos permitiría un nuevo punto de coincidencia entre estos dos autores, y que ciertamente se relaciona con su forma de escribir, esto es, haciendo a veces confuso para el lector cuál es el género en cuestión.

De alguna manera este camino por los márgenes cuestionará la forma y el género. Es tan radical esta búsqueda del punto de dislocación de discurso que incluso el mismo punto de vista, muchas veces se ve transitando por distintos géneros.

Este viraje a la literatura busca en definitiva asumir que una visión irónica de la palabra escrita o hasta incluso en términos clásicos como los del Fedro, en un juego, una paideia.

Básicamente siguiendo el trabajo de Foucault sobre como tratar el discurso y la episteme de una era pre-moderna y extraer de este análisis conclusiones que nos pueden ayudar a entender los mecanismos que hacen de la escritura un dispositivo de poder.

No hay comentarios: