jueves, 20 de septiembre de 2007

A un año de la desaparición de Julio Lopez

Ha pasado un año desde la desaparición de Julio López. Un aniversario con el silencio, la impunidad y la amenaza latente de un pasado nefasto. Julio López es un desaparecido en democracia. La democracia ha fallado en garantizar la seguridad de las personas al nivel de la "desaparición". Es innegable que esto ha alterado profundamente al gobierno, y hasta incluso aceptando que éste se ha ocupado de intentar resolver este caso, pero eso no quita el hecho de que sucedió y que a un año del suceso no se sepa nada, sobre su paradero, sus captores, si está vivo, muerto, nada.
Casí en palabras de Videla: "Julio López no está, no tiene entidad: Está desaparecido!"
Ya a la lista que enumeraba Alfonsín, "se come, se educa, se cura", se suma "se garantiza habeas corpus". Deudas de la democracia argentina para con sus ciudadanos.
Esta planteo intenta señalar la necesidad de democratizar la democracia, llenarla de contenido. La democracia argentina debería poder garantizar todas estas.
Esto es lo que me desanima de estas elecciones presidenciales. Algunos candidatos hablan de Crecimiento económico, "resolver la inflación" (Lavagna), "Seguir con el Cambio" (Kirchner), "Otra Argentina es posible" (Rodriguez Saa), "Estoy 100% preparado para gobernar" (Sobisch), "Esta vez vamos a ganar" (Carrió).
Pero nadie nos promete que cosas como estas no sucedan. Garanticen Salud, Educación, Trabajo, la integridad física de las personas. Si hay desaparecidos no hay democracia.
La nota de color es que me tocaba dar clases en la carrera de ciencia política de la facultad de sociales de la UBA. Justo los alumnos tienen que hacer un pre-proyecto de investigación sobre la democracia. Me parecia relevante al objeto de estudio de sus proyectos la desaparición de Julio López.
Terminamos haciendo un minuto de silencio. Pero no en actitud cínica, asumiendo que está muerto. Sino como señal de respeto a alguien que tuvo los huevos para mantenerse firme y tener el valor de señalar a sus torturadores.

Julio, te acompañamos con respeto.

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