jueves, 27 de marzo de 2008

El campo afloja!

En un pico de tensión en el conflicto del gobierno con el campo la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner habló en un acto en parque Norte. La presidenta mantuvo su posición y abrió al diálogo. El campo aunque continúa movilizado está dispuesto a sentarse con el gobierno a dialogar. El discurso de la presidenta -aunque firme- fué percibido con un tono pacificador.
Con piquetes que se mantienen surgen espectativas sobre lo que se puede ofrecer en esta negociación. Por su lado Eduardo Buzzi representante de los chacareros dijo por telenoche que ellos "no defenderían a los 2.200 empresarios que concentran el 60 % del negocio de la soja". El pequeño productor todavía guarda la esperanza de percibir retensiones diferenciadas.
En este momento se mantiene un paro parcial. El tránsito en este momento está abierto para vehículos particulares y camiones en las rutas. Los camiones que transportan productos del campo son detenidos manteniendo cortadas las vias de suministros de las principales ciudades del país.
La presidenta invitó al campo a dialogar, levantando el paro. Este diálogo con un campo que mantiene las medidas de fuerza y el casos como el de Gualeguachú donde independietemente se endureció las posición, parece estar todavía un poco lejos.
Dos grandes preguntas surgen. En primer lugar, en caso que el campo quiera negociar con el gobierno ¿de que manera los representantes del campo controlaran a las bases que propiciaron ese diálogo? Dicho de otra manera ¿Como lograran los representantes del campo desmovilizar o mantener las bases en las rutas? Incluso algunos representantes del campo se sintieron incómodos con ciertos efectos no intencionados de su protesta.
Aquello de las demandas diferentes en relaciones equivalenciales que decíamos en Vuelven las cacerolas comienzan a entrar en conflicto al no haber un movimiento articulatorio. El pedido particular, la demanda del campo, frente a la posibilidad de poder ser satisfecha, pierde su posición equivalencial con otras demandas, como puede ser "la renuncia de la presidenta" de algunos sectores urbanos de clase alta.
La Segunda pregunta es respecto a ¿como se implementará la mesa de diálogo? Incluso ahora, la noche del jueves 27, a horas de una movilización el viernes en plaza de mayo y aún con cortes en las rutas la pregunta sigue en pie ¿Cómo dara el paso el campo? ¿Terminarán con la medida de fuerza? Y de hacerlo, volvamos a la pregunta anterior. ¿El campo -o sus representantes en la mesa de negociación- controlan a las bases que se movilizan en este conflicto? Esto se acentúa si tenemos en cuenta los grupos urbanos que se movilizan con demandas muy distintas a las del campo y que por cierto no se pueden satisfacer necesariamente con los mismos resultados de la negociación. Si ya el pedido no es sobre un aspecto particular de las retenciones sino sobre el descontento de algunos sectores urbanos con el gobierno en general. La misma presidenta en su discurso de hoy comentaba lo que gritaban en la puerta de la residencia de Olivos, -"No queremos se Cuba, No queremos ser Bolivia ó Venezuela." Esta demanda no tiene nada que ver con la del campo. Esto sin duda es una demanda muy distinta. O por decirlo de otra manera, el desacuerdo allí, en los gritos de la puerta de Olivos.
El interrogante para cerrar esto que tiene que ver con un futuro inmediato, ¿Como se compatibilizarán los distintos sectores que se manifiestan en este conflicto? Esto es ¿como se seguirá recibiendo en las ciudades la protesta del campo cuando no haya leches para los chicos ó alimentos en general?

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