miércoles, 16 de julio de 2008

Los Kirchner perdieron la calle.

Desde el principio los Kirchner entendieron que para poder gobernar iban a necesitar tener "la calle". Por eso su política siempre fue acercarse a los movimientos sociales y contar con el apoyo de aliados con poder de movilización. En los actos que realizaron el campo y el gobierno se media el poder de convocatoria de estos dos actores.
Lo que debe haber sorprendido a todos es la fenomenal convocatoria del acto del campo. Esto debe ser comprendido más allá de este acto específico. Recordemos que al comienzo de este conflicto el campo salió a las rutas y creo una enorme presión por medio del desabastecimiento.
Hoy todavía se debate en el piso del Senado las retensiones. La votación estaría empetada 35 votos a 35, con dos indecisos. Independientemente del resultado de esta votación en el Senado, el resultado del acto del campo nos muestra que el Frente para la Victoria ya no controla la calle. Esto no significa que los Kirchner y el partido justicialista no sigan teniendo poder de convocatoria y que esta sea además popular. Pero sin duda hay un cambio en la marea respecto a la legitimidad popular del gobierno. Esto no significa que el gobierno no puede sigar adelante y cumplir su mandato. Esto significa que no contará con los apoyos necesarios para imponer un proyecto político unilateralmente.
Lo más triste es que las consecuencias -no intensionadas- de las medidas del gobierno van a ser completamente opuestas a sus intensiones. Si las retensiones se proponían redistribuir el ingreso, ahora amenazan con quebrar con la legitimación de demandas populares como esa.
La Argentina entra en una nueva etapa. Una etapa en la que lo único que no desplaza a la hegemonía K es falta de un movimiento de articulación vertical del lado del campo. Esperemos que no suceda.

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