lunes, 14 de julio de 2008

Obama en la tapa del New Yorker

Aquellos que creían que el Kirchnerismo le pega fuerte a sus contrincantes se sorprenderán con la caricatura que publicaría la prestigiosa revista New Yorker. El caricaturista Barry Blitt dibujó a Barak Obama con su mujer Michelle Obama en el salón oval de la casa blanca vestidos como guerrilleros, con turbantes y un rifle AK-47. Sobre una de las paredes se ve parte de un retrato de Osama Bin Laden. En la chimenea se ve como arde una bandera norteamericana. Según el autor de esta caricatura del candidato a presidente y su mujer la titulo "la política del miedo" y según él intentaba satirizar como los medios desinforman en estas campañas presidenciales. Gente de la campaña de Barak Obama realizó declaraciones en las que calificaban este dibujo ofensivo y de mal gusto.
John McCain, candidato por el partido republicano, se solidarizó con Obama comentando esta caricatura.
Es interesante que el autor de esta caricatura haya declarado inocentemente que no intentaba despretigiar al candidato demócrata. Esto nos muestra como opera -a nivel inconsciente- el racismo. Este dibujo que aparece como un acto fallido. Blitt se pregunta -¿Pero les parece ofensivo este dibujo?
Ya no considerando al autor sino el marco, el discurso en el que está inscripto (literalmente -escrito en él), la New Yorker, una revista conservadora y elitista podemos ver de que manera este discurso manifiesta su racismo. Este acto fallido del New Yorker -en tanto dispositivo concreto de un discurso conservador- es la manera en que este discurso hace manifiesto sus prejuicios raciales hacia el candidato Barak Obama.
Estas elecciones precidenciales en los Estados Unidos tan singulare -como la participación de un candidato de raza negra- está generando reacciones que hacen visible las cuestiones de fondo que se están disputando en esta contienda política.

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