martes, 23 de septiembre de 2008

El Adentro y el Afuera de la Asamblea General de Naciones Unidas: El Efecto "Jazz".

¿Que podría decir ante asamblea general de naciones unidas un país -que como muchos dicen- "está afuera del mundo"? Ya el hecho de hablar en naciones nidas desde "fuera del mundo" es una subversión que pone el afuera adentro.
La presentación de la presidenta de la Argentina Cristina Fernandez de Kirchner fue coherente con esa subversión. El discurso de Cristina Fernandez ante la asamblea general de naciones unidas deslizó las causas de la inestabilidad financiera internacional de la periferia al centro. Esta crisis no se la puede llamar "efecto caipirinha", o "efecto tequila" o "efecto arroz", como si esta fuera generada en los países emergentes. En un acto de desplazamiento metafórico Cristina Fernandez llamó "efecto Jazz" al fenómeno del derrumbe de las bolsas en el mundo. Criticó solapadamente al gobierno de George Bush reivindicando la neceidad de la intervención del Estado articulado los intereses del mercado y los distintos sectores.
La presidenta Fernandez de Kirchner plantea: -Nosotros lo hicimos y tuvimos el ciclo de crecimiento más grande de nuestra historia. En otra inversión, deslizó ahora nosotros empezamos a saldar nuestras deudas (nuestra deuda es del 50% de nuestro PBI y se ha anunciado el saldo de la deuda con el club de París) y Ustedes están endeudados ... y les vamos a cobrar de la misma manera que nos cobraron a nosotros. Montonerou -en acento anglo- exclamaron los representantes norteamericanos y británicos (sí, estos también ligaron) que escuchaban las declaraciones de la presidenta argentina.
Argentina está fuera del mundo pero está en otros lados. Por medio del multilateralismo Argentina ha intervenido en la región, en aquel episodio en la cumbre de Rio, durante la crisis entre Ecuador y Colombia. También está allí en Bolivia, apoyando el gobierno de Evo Morales.
Está claro que también el multilateralismo es la política que juega dentro de naciones unidas. Este multilateralismo se vio en los pedidos tanto a Irán de extraditar a los implicados en el caso de la AMIA y el pedido a Inglaterra de devolver la sobernía de las islas Malvinas. En este pedido queda expuesto el adentro frente al afuera.
Desde este nuevo lugar, desde este afuera adentro del adentro, vienen nuevas demandas, como reformar los instrumentos de los mismos órganos de naciones unidas y hasta con reproches y advertencias paternalistas sobre la responsabilidad de las naciones respecto el consumo de energía y la produción de alimentos. En este sentido festejo este lugar que abre el afuera que permita que esa crítica al centro sea realizada en mi propia lengua y con acento rioplatense ó rio galleguense. Allí se escapa la singularidad de una perspectiva particular del mundo, que mira desde abajo, desde el confin del mundo al que fue relegado el sur.
Entiendo los ánimos del mundo, las cosas ya no son lo que eran y ahora el afuera también habla, demanda con un tono pretencioso, y critica las reglas del juego al que la Argentina es invitada más como un observador que como un participante.
Me parece -al menos- algo para estar orgulloso que la Argentina no juegue un papel complaciente por una mirada de afuera que situamos en el centro de un adentro que no existe. Pensar que el mundo nos está mirando, es situar la mirada en el lugar equivocado. Nosotros debieramos mirarnos a nosotros mismos y situarnos dentro de nuestra propia mirada.

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