miércoles, 1 de octubre de 2008

Lo que bailando por un sueño no puede mostrar: El escupitajo de Sabrina Sabrok

Un hecho que asombró a todos, forzando los límites de bailando por un sueño, fué el escupitajo de Sabrina Sabrok a Jorge Lafausi. El programa de Tinelli que en los últimos años -ya amonestado por el COMFER- se había pensado trasgresor, experimentó el "más allá" cuando la exuberante Sabrina Sabrok -como el angel vengador- insultó a Jorge Lafausi por sus declaraciones sobre los mexicanos coronando su agravio con un escupitajo.
Este acontecimiento tomó por sorpresa a todos los participantes y la producción del programa. El jurado se pronunció de inmediato descalificando a Sabrina Sabrok. La medida contó con el consenso general de la producción.
Hoy los medios -que no hacen otra cosa que acoplarse al éxito televisivo de Tinelli- no hacen más que reproducir la indignación mostrándose ofendidos.
Lo que sucedió es que la fantasía de bailando por un sueño se econtró con lo real, esto es, no a todos les gusta el programa de Tinelli. Hay unos pocos, que aunque pocos, existen; que no les gusta bailando por un sueño. Para el caso de Sabrok, lo que mostró -junto al desprecio- fué una total falta de reconocimiento de las reglas del programa. En este sentido alguien se constituyó en un afuera al trasgredir los límites de lo aceptable para lo que se ha querido considerar un programa "zafado". Por fin alguien que pudiera darle sustancia, cuerpo -y que cuerpo, 1 metro treinta de tetas- al rechazo a -lo que se podría considerar- los medios. Lo único que le reprocho a Sabrina Sabrok es que no le haya escupido a Tinelli en vez de a Lafausi.
Los medios, ávidos de escándalos, encontraron un escándalo que tiene como eje, lo que los medios no quieren mostrar, porque en el fondo es una crítica a los medios. Sabrok trascendió los medios al entrar al campo de la tactibilidad. Élla tocó -aunque fuera solo con su saliva- a Lafausi. Este "más allá" de los medios que desnuda lo real, plantea un trasgresión en términos culitativos que amenaza con desplazar el eje del adentro al afuera.
Cabe remarcar que Sabrina Sabrok no es un personaje como las Riquitas, es decir, alguien que quiere aparecer en bailando por un sueño. La producción del programa la buscó, asumiendo que todo el mundo quiere salir en ese programa. Es evidente que no. Un recordatorio que la diferencia todavía existe y que el programa de Tinelli -aunque sueñe mucho- no logra resumir, como en la teoría de la acción comunicativa- todas las diferencias. 
Al parecer no todos somos amigables, por más tetas que tengamos, como para salir en el programa de Tinelli. Un buen recordatorio de que hay algo, real, que pasa por fuera de bailando por un sueño.
Sabrina: -Aguante. No te saques las tetas. No dejes de escupir. No cambies nunca.

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