miércoles, 5 de agosto de 2009

El procesamiento de Fernando de La Rúa - Democracia y Justicia Popular.

De la Rúa, a un paso del juicio oral por los sobornos. La Cámara Federal confirmó el procesamiento de De la Rúa por los sobornos en el Senado. La Sala I del tribunal ratificó el fallo del juez federal Daniel Rafecas, que el 25 de febrero del año pasado había procesado al ex mandatario como coautor de cohecho activo, un delito que contempla una condena de entre uno y seis años de cárcel.

El escándalo que estalló por el año 2000 en el que un arrepentido confesó estar involucrado en un incidente relacionado a coimas en el Senado. Por aquel entonces resultaba obsceno ver a Pontaquarto confesando por televisión que senadores nacionales estaban recibiendo dinero para asegurar sus votos. Resulta que estaban destinando 5 millones de la SIDE para tratar de arreglar a senadores para que aprobaran la ley de reforma laboral.
Los magistrados consideran que hay pruebas suficientes para juzgar a De la Rúa como presunto coautor del delito de "cohecho activo agravado". Para los magistrados, su rol en el pago de las coimas fue "esencial".

Esta claro que esto es menos un acto de justicia que el resultado de condiciones políticas coyunturales las que permiten presentar ante la justicia al ex-presidente Fernando de la Rúa. Sin embargo este juicio abre múltiples posibilidades para la democracia argentina. Hoy los argentinos por medio de nuestra democracia podemos establecer precedentes concretos de republicanismo en el sentido más primitivo del término. Este control del pueblo sobre sus gobernantes.

Evidentemente la Argentina no posee una tradición política de controles al poder. Pero este acontecimiento presenta un horizonte abierto en el que podemos introducir cualquier desenlacae. En este sentido podríamos conseguir algún tipo de justicia si con este jucio se pudiera expresar un sujeto popular. Esto es una identidad más allá de la burocracia o del sistema de justicia. Este sujeto popular implica una identificación que logre recuperar lo que entonces por el 2001 reunió a alguien que gritaba al unísono "que se vayan todos". Esto implica -en algún sentido- un tipo de movilización que agrupe a gente distinta que pide por lo mismo.

Esa subjetividad es lo que posibilita la justicia popular.

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