sábado, 8 de agosto de 2009

Magritte: esto no son mil millones de dólares.

Una reflexión estética sobre la crisis financiera mundial.
La realidad contemporánea se nos presenta casi como un cuadro de Magritte. Como en la pintura “Esto no es una pipa”, hoy podríamos figurarnos una pila de papeles (acciones de compañías norteamericanas como Bank of America ó General Motors) y encima de ellos la frase “Esto no son mil millones de dólares”. La única diferencia entre el primer cuadro y el segundo es que el primero es una obra de arte surrealista y el segundo una imagen de la realidad contemporánea.
Esta imagen –esto no son mil millones de dólares- permite darle una dimensión estética a la crisis financiera internacional y consigo otra forma de darle un/otro sentido.
En primer lugar esta representación de la crisis nos brinda otro marco enunciativo. Esto es ilustrar la realidad como esta contradicción entre un valor nominal que se adjudica “mil millones” con una realidad en la que todos esos papeles no valen “mil millones”.
No faltan los ingenuos que se preguntan a donde fueron a parar esos miles de millones que se perdieron en la crisis. Esos millones nunca existieron. O para decirlo de otra manera, solo existían en la ilusión de que se podía generar riqueza con riqueza inexistente. La clave de esta crisis financiera reside en un discurso que no logra sustentarse. Que intenta imponer un sentido pero termina afirmando su negación.
Esto indica el desajuste entre el enunciado y la enunciación. Que mil millones de dólares no sean mil millones de dólares. Esto no significa que si lograra reunir mil millones de dólares en billetes (si esto fuera posible) no pueda realizar transacciones por ese dinero. Significa que las instituciones financieras utilizaron el aumento en el precio de los bienes inmobiliarios para promover el crecimiento económico en los Estados Unidos.
En este caso los bancos y corporaciones pensaron que si lograban inflar la percepción del valor conseguirían por lo tanto alterar el valor mismo. Crearon la ilusión que los precios de las propiedades seguiría aumentando, que los bancos seguirían dando créditos idenfiniblemente y que la economía seguiría creciendo.
El esquema era simple. Si el precio de las propiedades aumenta, pido un crédito para comprar una propiedad, la mantengo por un tiempo, la vendo y saco una diferencia. Esto acentuó el aumento del precio de las propiedades por la demanda generada por la misma especulación por el aumento del precio. Es necesario que algo inesperado como una caída en el precio de los inmuebles haga que quienes especularon comprando propiedades (que ahora nadie quiere comprar) prefieran dejar de pagar sus créditos, perder la propiedad y las cuotas pagadas para evitar una pérdida mayor. Esto provoca un colapso en el sistema financiero que lleva a la quiebra a los principales bancos norteamericanos arrastrando con ellos a otras industrias como la automotriz.
Esto es como si el discurso –de la economía- forzara la riqueza más allá de sus posibilidades. Como en una paradoja, la paradoja de que algo que vale mil millones ya no valga eso. Es como si la realidad le reclamara al discurso una nueva manera de subjetivizar la riqueza. Esto es darle un nuevo sentido a la riqueza ó repensar el valor.

1 comentario:

Sol dijo...

Muy bueno!! Esto es lo que yo siempre digo!!!!!! El divague de las finanzas!!