lunes, 21 de septiembre de 2009

Feliz día de la Paz: Mate a un violento (ó para una crítica de violencia sin caer en ingenuidades)

"La tarea de una crítica de la violencia puede definirse como la exposición de su relacióncon el derecho y con la justicia. Porque una causa eficiente se convierte en violencia, en el sentido exacto de la palabra, sólo cuando incide sobre relaciones morales."

Walter Benjamin "Para una Crítica de la Violencia".


Me gustaría aprovechar el día mundial de la Paz para hablar de algo que es clave para entender "La Paz": La violencia. Me gustaría abogar por una crítica a a la violencia que no caiga en la ingenuidad pacifista de la "no violencia" new age. En otras palabras me gustaría hacer una contribución contemporánea a la crítica de la violencia que intente señalar -con fines prácticos- el camino a una sociedad menos violenta ó donde la violencia sea instrumento de la justicia (pero no cualquier justicia, sino la justicia revolucionaria).

En primer lugar debemos entender que cuando hablamos de violencia debemos diferenciar un eje que distingue el tipo de violencia. La diferencia entre la violencia pública y la violencia privada -aunque estas no son ajenas la una a la otra- es capital para enfocar esta discusión.
En el caso concreto de nuestra realidad cotidiana esta distinción queda velada y generalmente la opinión pública cae en la postura de exigir más violencia pública para evitar la violencia privada. Incluso los casos que acapararon la atención del público en los que crímenes violentos se desarrollan en el seno de familias de clase alta (Norita Dalmasso, García Besunce, Galliano /que además siempre las víctimas resultan ser mujeres/) demuestran cierta discriminación, tanto desde la justicia, como la apreciación pública, de crimenes violentos contra la propiedad y las personas y los crímenes intrafamiliares. Dentro de la misma violencia privada podemos distinguir tipos y diferencias.

La violencia pública se encuentra tan naturalizada que se nos pasa desapercibida incluso cuando la demandamos -obviamente- para otros. Justamente lo que hace que la violencia pública sea tan efectiva es que sea tan imperceptible. Es tan imperceptible la violencia pública que existen situaciones en las que se nos impone y aún así la consideramos justa.


Una de las cosas que más me gusta de la Argentina es algo de lo que generalmente se le critica. Mientras que en el emisferio norte el conflicto real ha sido tan encapsulado en los procesos político-institucionales que no dejan otro espacio para la demanda, aquí estos procesos político-institucionales han sido ineficientes de manera que proliferaron y proliferan las formas alternativas de demanda en la que el conflicto mantiene su dimensión agónica o de violencia intrínseca.

Aquí es necesario señalar el momento en que la violencia privada se vuelve pública. Un muy buen ejemplo de hoy, el día de la paz, es el de los 160 trabajadores despedidos de Terrabusi. Los trabajadores de Terrabusi tomaron medidas de fuerza como cortar la autopista panamericana a la altura de la avenida Henry Ford. Hoy habían 6 kilómetros de cola y uno puede imaginar lo que decían u opinaban las pesonas que estaban atascados en embotellamiento.
Este es un claro ejemplo de como la violencia privada -un conflicto entre trabajdores y un privado como Terrabusi- se hace pública.
Tal vez lo más triste sea el resultado, en el que este acto violento que busca restituir algo justo (que los trabajadores despedidos vuelvan a trabajar), los agredidos se vuelven -a la vista de los afectados por esa violencia residual-agresores.
Independientemente de que lugar nos toque estar, es triste la actitud entregadora que pide: "que protesten de otra forma donde no me afecten a mi", sabiendo secretamente que entregar un centímetro en esa lucha significa el fracaso total. En otras palabras "mientras que no me toque a mi...". (No me voy a quedar con las ganas de decirlo) Esto deja en claro de que lado hubieras estados en Europa en la década del '30 frente a la avanzada fascista contra los judíos y otras minorias. Que los limpien si jodernos a nosotros.
-Que posición tan noble!

Para ser justos -más si hablamos de nuestra realidad reciente- la violencia politica hoy se convertido en algo tanto visible como protestado tanto para la derecha como para la izquierda.
La manifestación, (digámoslo con todas las letras) la protesta que se concentraba en el monumento de los españoles de Julio del 2008 era una reacción a lo que era considerado un acto de violencia pública: aplicarle retenciones al agro.

Recapitulando: ¿Que se considera violencia? La cita de Benjamin en el epígrafe plantea que lo que hace que uno considere un hecho como violente este debe afectarnos moralmente. A partir de esto podríamos pensar que pegarle a una mujer en el Afganistán Talibán o Irán puede no ser considerado violencia. O para no ir tan lejos, que se despidan 160 personas en la Argentina de hoy, con lo que sabemos que eso significa para esas personas y sus familias, puede no ser considerado algo violento, y hasta incluso algo justo a los ojos de las leyes del mercado.
Esto mismo es lo que significan las palabras de Benjamin: "Porque una causa eficiente se convierte en violencia, en el sentido exacto de la palabra, sólo cuando incide sobre relaciones morales".
La violencia no tendía una dimensión escencial. Violencia es lo que consideramos moralmente reprochable. En este sentido la violencia es considerada tal a través de un jucio.

Volviendo a la cuestión de las retenciones. Mientras lo que es cosiderado justo para unos, aplicar retensiones sobre ciertos sectores como el campo para redistribuirlo es algo justo, para otros es un acto arbitrario de violencia. Lo mismo que los despidos de las 160 personas (que son quienes trabajan y generan valor), para unos es injusto, para otros es injusto no garantizarle cierta rentabilidad a los accionistas (quienes no trabajan y gozan del valor que generan los empleados que aún no han despedido). O Vayamos al ejemplo paradigmático de este asunto de la violencia o la no-violencia, que tiene como protagonista a Mahatma Gandhi. El movimiento independentista indio aplicó una estrategia llamada "no-violenta" que en nada era pacífica. Uno se puede imaginar que en Inglaterra en esa época, tanto el Estado Inglés como las principales firmas británicas con inversiones en la Inadia, no decían: -"Ay que pacíficos son estos indúes!". Por el contrario, consideraron este movimiento violento.
Que Gandhi hubiera optado por esta forma de resistencia en ver de una militar se debía a que estratégicamente el camino que adoptó la India resultaba más eficiente que la lucha armada contra una potencia como Gran Bretaña.

Ahora, planteando argumentos profundos (no lo hago antes porque pianto al lector) incluso podemos invocar el papel de la violencia y el sadismo en el desarrollo temprano de la personalidad. Podríamos trazar un camino a partir de Freud, Klein y Derrida, donde la castración, el sadismo y la violencia de la letra juegan un papel central en la constitución de la personalidad y subjetividad.
Para Freud es la castración, esta amenaza violenta, lo que nos introduce en la ley paternal, constituyendonos como Sujetos. Klein, a partir del pensamiento de Freud, propone al sadismo (la pulsión de muerte) como motor del desarrollo de la personalidad en la etapa temprana. Derrida, en su estudio del origen de las lenguas de Rousseau, admite que la entrada a la cultura se da en el momento en que internalizamos el lenguaje (que funciona como una escritura) lo que implica un acto de violencia.

Para ir cerrando: ¿Que tipo de violencia es legítima? Benjamin en su crítica de la violencia apresura una conclusión en la que propone: "La única violencia legítima es la violencia revolucionaria."
La violencia revolucionaria se diferencia de otros tipos de violencias en que ésta busca restaurar una situación injusta. La violencia pública de la que ya hemos hablado, no busca restaurar una situación injusta sino por el contrario, mantener una situación injusta.
Esto sería pensar que la razón por la cual se mantiene nuestro Estado de Derecho no es la justicia sino la violencia. (Dah!)
La violencia revolucionario es la violencia sobre otra violencia que sostiene un orden injusto.
Comparto esta posición. Pensar la paz como la ausencia de toda violencia es tan utópico como la violencia capaz de fundar esa paz.
Entonces la única violencia legítica es la violencia egercida desde la resistencia. La violencia empleada en un proceso de resistencia es justa porque tiene como finalidad preservar una situación justa frente a una amenaza real sobre sí.

Lo que queda pendiente que hemos discutido aquí y que está presente en el epígrafe como en otros luagares de este texto, es como considerar un punto de vista moralmente neutro. Adelantamos la respuesta diciendo que ese lugar es imposible. De manera que las preguntas que nos quedan son, ¿Si es imposible un punto de vista consensual siempre habrán situaciones de violencia (no revolucionaria)? Esto es lo mismo que decir -Si siempre variará el punto de vista de moral, siempre se ejercerá violencia, incluso cuando se busquen fines justos. ¿Como podemos entonces pensar en una sociedad justa y no violenta? por otro lado ¿Como poder pensar un Sujeto político que pueda articular demandas diferentes manteniendo sus singularidades?

Estas son mis reflexiones sobre la violencia en el día mundial de la Paz.

Así habló Bobby, el perrito subversivo.

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