sábado, 17 de julio de 2010

Se aprueba la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo en Argentina.

A pesar de mi posición frente al matrimonio -no creo en él (me desagrada como toda institución burguesa)- y que ambiguamente, aunque no casado, comparta mi vida con una compañera, me pone muy contento que el movimiento por el matrimonio gay haya obtenido la ley de matrimonio igualitario.

En un larguísimo debate y con una votación muy ajustada se aprobó en el Senado este miércoles la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo. Un desenlace feliz, que se mi hizo imposible seguir por televisión, por lo que despertaba en mi ciertos discursos que pedian a los creyentes (todos nosotros) no permitieran que este problema, esta desviación, causado por abusos, falta de un patrón masculino (familias sin padres), sobrepretocción, tuviera un reconociminto más que patológico e incompatible con un lugar desde donde pedir por un derecho. Incluso algunos discursos a favor eran desagradables, como el de Adolfo Rodriguez Saa. Quien reconocía, que ellos (un sujeto que nunca nombró en su discursos) tenían derecho a pedir por ese derecho. Alguien que no puedo nombrar tiene derecho. En fin, por cuestiones de vientre prferí irme a dormir y ver el desenlace por la mañana.
Noticia feliz que se aprobó por 33 a 27 votos s aprobó la ley de matrimonio igualitario. Argentina es el octavo país que aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esto hace de la Argentina, en términos de libertades civiles, un lugar muy interesante para vivir. Es cierto que en lo social Argentino no goza del mismo prestigio que las libertades civiles.

Cuando se aprobó esta ley, personalmente -y siendo heterosexual- pensé que había ganado. Me preguntaron porque pensaba que -siendo heterosexual- había ganado algo. Porque aunque no me qinteresara casar con un varón (nunca se sabe) voy a vivir en una sociedad en la que van a haber parejas del mismo sexo casadas. Van a haber familias distintas hasta las que hoy había. Esta libertad civil es muy probable que posibilite la emergencia de mayor y otros tipos de diversidad.
Esto lo digo con cierto optimismo Arendtiano, como lo opuesto al totalitarismo. La diferencia como posibilidad de la acción, de la plena manifestación de la condición humana, en contra de la uniformidad férrea del totalitarismo. En este sentido, la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo hace que en la Argentina vivamos en un país menos totalitario.

Las repercusiones de los sectores más católicos y conservadores han manifestado la indignación que les ha probocado que el sagrado sacramento del matrimonio haya sido husurpado por los desviados. Que les reconozcan (a "esas" personas) los mismos derechos -a tener una familia- que a ellos, las personas heterosexuales, las personas "normales".
Algunos católicos sienten que ahora el matrimonio ya no será lo mismo. El matrimonio se ha desvirtuado, ya no significa lo que significaba antes, que esta irrupción terminará por contaminar la sacralidad de esta institución y de esta manera la decadencia terminará disolvindo la sociedad.

Como decíamos al principio, el matrimonio no es otra cosa que una institución burguesa. Podemos pensar esto como otra conquista burguesa de la democracia. La forma de la familia está relacionado con la forma de la propiedad y con las del Estado (El viejo Engels). Aunque aquí la familia no cambia demasiado -en términos marxistas clásicos- está claro que introduce algún aspecto de libertad que se encontraba discriminada incluso para la misma burguesía.

Está claro que esta ley no viene a resolver todas las inequidades de género. Pero establece una plataforma para articular acuerdos políticos-institucionales en torno a cuestiones de género. Esto con respecto a la política.

Lo político, plantea el lugar de los acuerdos y desacuerdos, de todos los tipos. Por una lado los desacuerdos reaccionarios, conservadores y rligiosos. Por otro lado los desacuerdos revolucionarios, que plantean que esta forma de familia burguesa produce y reproduce la neurosis edípica que produce la sociedad capitalista contemporánea.

Ahora la pregunta ¿Entonces que forma de familia queremos? ¿Cuál es nuestra dirección hacia la emancipación en la delineación de una familia? Una visión anarquista nihilista plantearía simplemente: No Familia! Hay movimientos que están a favor de la extinción voluntaria de la raza humana.
Podemos pensar desde esta postura, hasta una postura a favor de algún tipo de afinidad, cercanía, orbitación pueden dar formas a grupos, manadas, en definitiva familias. ¿Cual sería la mejor forma?

La que me gusta es la que proponía Sócrates, los guardianes. Los guardianes eran quienes custodiaban a la polis. Los guardianes en su tarea por velar por el bien común, no podían poseer propiedad alguna, incluso hijos. Los guardianes tendrían hijos entre todos sin distinguir cual procedía de cada quien. De esta manera los guardianes cuidarían los hijos de todos como si fueran sus propios hijos.

Este tipo de comunidad proto-comunista plantea otra forma de comunidad, de familia si se quiere. Alguna a la que alguna vez quizás queramos aspirar para la política.

Mientas tanto será nustro trabajo construir nuestras propias asociaciones, cercanías y afinidades que componen una constelación que aunque nos duela nombrarla (asignarle un significante) familias. Está claro que no necesitamos pedir nada al Estado para esto. Que este trabajo se da al margen del Estado, fuera de él, de lo público, en ambitos íntimos, privados.

Esta ley hoy favorece sacar a lo públicos nuevas formas -que aunque sigan encarnando una institución burguesa- brinda un campo de visibilidad algo que era distinto y ahora es igual. Esto amplia nuestro rango de las diferencia y nos permite ampliar ese umbral.

La victoria de hoy es un pilar para seguir ampliando la base de ciudadanía a la mayor cantidad de personas posibles hasta que tengamos el coraje de ordenarnos en el plano de lo familiar de otra manera.

domingo, 4 de julio de 2010

La sirenita y el derrame de petróleo en el Golfo de México

Una manera de intervenir en sobre esta catástrofe del terrible derrame de petróleo en el golfo de méxico en abril de este año, es a través del humor, la irnonía. Contar chistes que nos hagan llorar. Despertar esta pena, esa lástima, desde la risa, el chiste y de las conexiones, las operaciones que este nos permite en el inconsciente.
Reirnos con que ahora con este derrame de petróleo han arruinado a un personake infantil. Reirnos de esa posibilidad, que esto nos afecte en la ficción, que haya damnificado a la Sirenita. Ahora deberemos entretener a nuestros hijos con nuevos personajes, prefriblemente que no vivan en el mar.





Queremos reirnos de estas cuestiones como locos, desquiciados, como locos. Poner evidencia la locura de este "accidente" de la misma lógica de extracción de petróleo y la sangre de la tierra.

Tito Ortiz Tiene una Apreciación Personal sobre esta misma cuestión.

Primus - to defy laws of tradition (Desafiar las leyes de la tradición)

Primus, la banda formada por Les Claypool, Larry LaLonde y Tim Alexander, hace más que desafiar la leyes de la tradición al introducir una noción completamente nueva del rítmo, la armonía, la melodía y la forma. Su música -independientemente de sus letras- es de por si subversiva.
En este su "to defy laws of tradition" (Desafiar las leyes de la tradición) nos muestra a Primus en la flor de su juventud interpretando uno de los grandes temas músicales de todos los temas.
Esta canción nos deja con el siguiente interrogante: -Si la navidad no llegara est año, quien llorará la lágrima más grande ¿el niño o la juguetería?