lunes, 16 de abril de 2012

No Permitiremos que los argentinos roben su petróleo, se los queremos robar nosotros.


El mensaje de Europa es Claro. No permitirán que les dejen de continuar con el robo del petróleo argentino. De ahora en más, ese robo está en manos argentinas.

Como argentino, prefiero nuestro petróleo en manos del gobierno. El típico argumento contra del control estatal de las empresas, la competitividad, la corrupción, el uso político de una empresa, me parece tanto válido como irrelevante. En cualquiera de los casos, lo que suceda con esta compania, que es justamente privada, nada debería importarme. Más allá de la teoría del derrame económico y que es bueno que les vaya bien a las companias privadas para sus comunidades, no deja de haber una privación de los patrimonios de estas empresas para las comunidades por parte de los privados. Mientras que los negocios son cosas privadas que "no afectan" (al menos privan) las cuestiones públicas, la política sí afecta la vida de las personas. Que se pueda hacer política con un negocio privado (más allá del resultado para la compania*) me parece, como ciudadano, cuestión de, al menos, alegría. Esta es una apreciación, como persona, gente, podríamos decir, una apreciación popular. Esto no significa necesariamente que algo bueno para las personas, los ciudadanos, sea algo bueno para las empresas, los empresarios, las coorporaciones, algunos intereses e intereses. Que se pueda hacer algo con esta gran compania como YPF para beneficiar una política de gobierno, como ciudadano, me parece, un acto de justicia en términos políticos, aunque como en toda empresa privada, alguien (además, en este caso, el pueblo) usufructe con este negocio. El asterísco en "más alla del resultado de la compania" significa un condicional. En algún sentido, el destino de una empresa privada con la cual no tengo (como dirían los anglo-sajones) "bussiness", no es asunto mío (literal). En este enunciado hay como una implicancia de que no importa que "destruyan" o se "roben" todo en este proceso de estatización de YPF con tal que utilicen esta empresa como instrumento de política estratégica en general y de política energética en particular. Pero dado que si la empresa es pública implica que su patrimonio también es público. En este sentido esto es un festejo a la nacionalización de YPF, pero también un llamamiento a la responsabilidad, la mensura y el celo del control de la misma comunidad(es) que integran los eslabones de la producción de hidrocarburos en la argentina.
Esperemos construir una gran argentina con la ayuda de YPF.

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