sábado, 21 de abril de 2012

Películas por Internet: El final de una era

Si 2012 no fue el ano que marcó el fin del mundo sin duda fue el ano que marcó el final en una era en inetrnet. Las iniciativas de SOPA y PIPA y el cierre de Megaupload y el encarcelamiento (cual criminal)de Kim Schmitz, su dueno, marcaron un tráfico final para el libre intercambio de material con copyright por la red.
Uno podría especular que la crisis económica y en especial las pérdidas de la industria del entretenimiento movilizó grandes grupos de interés generando los lobbies que llevaron adelante esos proyectos de ley al congreso norteamericano teniendo un efecto inmediato en las políticas sobre la forma en que comenzamos a compartir material en internet.
En un sentido esto nos implica pensar la historia de Internet como un momento de naturaleza, un momento anárquico y exponencialmente expansivo que entró en un nuevo "contrato social", un contrato impuesta por las grandes corporaciones que se han oligopolizado la internet: Microsoft-Yahoo, Google y Apple, por no mencionar a las redes sociales, como Facebook.
El momento de "naturaleza", de libertad anárquica que nos brindaba internet lentamente comienza a convertirse en un espacio reglamentado que le permite principalmente a los grandes jugadores de internet ganar un dólar con el usuario de la red.
El experimento de la internet 1.0 y la nube que generó al rededor del crecimiento exponencial de usuarios dejó constituida una comunidad que "producía la internet" conformado por los grandes anunciantes, los disenadores web (hasta que las agencias de publicidad con sus divisiones digitales les arrebataron este negocio) y el público con accedía avidamente a este nuevo medio, en especial una nueva generación que serán los nativos digitales, quienes han nacido con esta tecnología integrado en sus hábitos cotidianos.
ínternet 2.0 fue la revolución que permitió cumplir la promesa del canal de comunicación interactivo, que le permite al usuario ser protagonista de su experiencia en internet. Esta nueva modalidad de internet 2.0 no solo le dio una función más democrática a la red -al permitir a cualquiera expresarse- sino que habilitó los gigantescos negocios de las redes sociales, que brindándole servicios gratuitos a sus usuarios, hicieron fortunas millonarias. Crearon la segunda nube de intenet, que esta vez no terminó en puro humo, sino que permitió consolidar negocios millonarios.
Pero lo que esta revolución de internet 2.0 había librado, la libertad de los usuarios a compartir irrestrictamente material, también condenaba el próximo paso de la expansión del negocio de internet que fue tan bien interpretado por Steve Jobs. Según este enfoque el futuro de internet era el entretenimiento y Apple tenía que monopolizarlo aspirando a ocupar el espacio que otrora ocupaban las discográficas.
En este sentido itunes y netflix son el comienzo del nuevo hollywood de la era digital.
Pero para poder cumplir estos planes, construir esta tierra de entretenimiento en la red ser requiere de un marco legal que proteja el copyright de los contenidos que se están compartiendo.
Esto sin duda plantea una paradoja para el negocio de la internet 2.0. Esto es libertad para publicar o restricciones. De restringir la internet 2.0 se atentaría contra su propio principio de libertad de compartir.
Esta claro que en esta batalla ya se definió el resultado. Cada vez habrán más restricciones en la forma de compartir contenidos y se ejercerá más control sobre los usuarios bajo las llamadas "políticas de privacidad". Estas políticas más que proteger la privacidad de los usuarios de internet dejan en manos de las grandes corporaciones la privacidad de los usuarios. Ya no existe la privacidad en Internet. La experiencia de internet (como en los anos de la 1.0) ya no es anónima. No es posible navegar anónimamente por Internet. Nuestro rastro en internet ya no es solo una huella dejada en un transitar sino información que las duenas internet utilizan para construir el capital de sus negocios, que justamente son totalmente intangibles. Esto es que tangibilizaron sus capitales con la privacidad de la gente.
De la misma manera que la propuesta democrática norteamericana no logra encontrar su cierre hegemónico, el universo de internet se resiste y escapa al alcance del congreso norteamericano y los intereses de la industria del entretenimiento. 
Este proyecto de corporatizar el contenido y entretenimiento en internet no puede ser completo, pero no deja de ser la primera movida de un camino hacia una internet cada vez más controlada y en la que este control se utiliza sobre el usuario.

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