martes, 8 de abril de 2014

El "Selfie" por Foucault

Esta cuestión que está tan de moda de sacarse fotos a uno mismo que se conoce como "selfie" es algo que Foucault abordó en su obra en su análisis de las meninas de Velázquez en su libro "Las palabras y las cosas". 
Esta modalidad de fotografiarse a sí mismo que obtuvo un pico de popularidad con la foto que se sacaron en los Oscars como parte de una acción de publicidad de uno de los sponsors del evento pone en evidencia una nueva faceta de la subjetividad.
Esta práctica tan común de fotografiarse a sí mismo, ya sea apuntando la cámara de un teléfono celular a uno mismo a frente a un espejo manifiesta una cuestión que aborda Foucault en las "Palabras y las cosas" respecto al cuadro de las meninas de Velazaquez.
En algún sentido, las meninas, como la foto de los Oscars, es un "selfie", una imagen que se toma de uno mismo en una situación.
Antes de abordar la pregunta sobre ¿que hace un análisis de las meninas en ese libro? ¿Cuál es el planteo general de las palabras y las cosas de Foucault?
El planteo de "las palabras y las cosas" es que en la gramática medieval, previa a la emergencia de las ciencias humanas, lo que podríamos decir es que la episteme "pre-moderna" (de la gramática de la Port-Royal) encuentra en vínculo natural entre las palabras y las cosas, como si los nombres de las cosas descansaran sobre las cosas mismas.  Las ciencias humanas crearon nuevas formas de establecer discursos respecto a campos específicos, como la biología, la lingüística (filología) y la economía política.
Allí podemos encontrar el fundamento del argumento de Foucault sobre los regímenes de discursividad y visibilidad. Esto es como las formaciones discursos habilitan regímenes de visibilidad. Podemos ver aquello que podemos constituir como discurso.
Allí es donde aparece el cuadro las meninas de Velázquez en las palabras y las cosas. No es una cuestión independiente que no guarda relación con el argumento del libro.
Las meninas es una muestra, un ejemplo, una manifestación de como operaba un orden del discurso sobre los regímenes de la visibilidad. Esto es, como la lógica, la episteme, de la gramática de la port-royal, se manifiesta en el arte en tanto un regímen de visibilidad. 
El cuadro de Velazquez nos muestra esta subjetividad en la que la imagen replica la imagen original como la realidad duplicada.
En algún sentido, las meninas de Velazquez es una surte de "selfie".
Pero no deja de ser curioso el dispositivo, el espejo que es puesto frente a la escena para presentarle al pintor, que está dentro del cuadro, el objeto de su obra.
La situación se puede representar -volver a hacer presente- a través de esta reproducción de la obra de arte, que atrapa en esta reproducción que ofrece la obra de arte.
Hoy el dispositivo de reproducción que reemplaza al artista por una máquina digital que duplica la imagen.
Más allá del descubrimiento de la fotografía -con sus consecuencias sobre la reproducción técnica de la obra de arte (Benjamin)- con su incorporación de la misma en los dispositivos de comunicación como el teléfono celular, en tanto formación discursiva (discurso) implica un régimen de visibilidad.
El discurso del régimen de visibilidad detrás de la "selfie" propone una subjetividad en la que nosotros mismos tenemos una imagen propia de nosotros mismos. Vivimos en una era en la que somos el Velázquez de las meninas, el artista que puede reproducir como relidad duplicada la propia situación. Esto es representar (hacer presente) de forma duplicada nuestra realidad.


Esta es la arqueología de la selfie como ontología del presente.

No hay comentarios: