viernes, 30 de mayo de 2014

Terror Anal

Beatriz Preciado nos acerca nuevamente un manifiesto, esta vez, sobre terror anal. El planteo propone que existe en marcha un movimiento técnico del extirpar el ano de toda otra función que no sea excretora.
Esta obstrucción anal como marca de identidad -elecciones de vida heterosexual (esposa, hijos, trabajo)- como tecnología que pone al sujeto en posición de amo de su propio devenir.
En una revisión de la mirada de Freud, Preciado sugiere que el ano es la marca de la castración que todavía opera como un órgano sexual. Esta castración anal pone el cuerpo a disposición de los poderes públicos y da nacimiento al espacio privado.
El ano o su disposición para permitir entrar o excluir flujos en su orificio es una distinción que secretamente abre la pertenencia dos mundos secretamente separados y sustancialmente distintos, como el mundo de la patria, la familia, la heterosexualidad y la mutación estética del uso del orificio como un órgano sexual que deviene en una forma de comunidad ligada por este orificio.
La propuesta política del terror anal es permitir toda una nueva cartografía de la sexualidad -no desde el falo, como es en el caso de Freud- sino desde el ano y todas las configuraciones espaciales y de afectos provocaría.
Pero la revolución anal no es una victoria de la vanguardia gay sino lésbica, lo que vuelve a poner a la mujer, ya no desde los paradigmas biologisistas, marxistas e incluso feministas, para pensar las lesbianas como sujetos de este movimiento revolucionario.
Declaraciones que buscan un impacto mucho más que la simple polémica sino la incitación a la construcción de nuevas prácticas y formas de afecto que subjetiven de forma distinta los órganos sexuales ordenando otras solidaridades que permitan establecer otros flujos e intensidades, así como el código y la lógica de otras formas de agenciar los espacios y terrirorios a los que suscribimos y habitamos, como el Estado, la familia, etc.
En parte informativo, en parte marcando el camino revolucionario de un movimiento anal encabezado por las "lesbianas" (como ese territorio disputado sobre el espacio de la mujer) que busca una nueva educación sobre nuestros órganos en relación a la castración.
En conclusión podría decir que el culo iguala.

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