jueves, 21 de mayo de 2015

Arte y Política: Debates sobre el sentido


Arte y Política: Debates sobre el sentido

28 y 29 de Mayo

Centro cultural Paco Urondo: 25 de Mayo 201, CABA.

Me gustaría abordar este tema a partir de tres cuestiones y plantear tres postulados o problemas.
Los tres abordajes que proponemos al tema de Arte y Política son:
1. Estética y Política
2. Arte y Política
3. La obra de arte y la política
Los tres postulados que nos interesaría plantear son:
1. El arte hoy se encuentra despolitizado
2. El arte posee efectos revolucionarios y autoritarios
3. El arte, la política y lo "feo".
Empezando por los abordajes.
1. La relación entre estética y política se puede remontar a la retórica. Esto es considerar las figuras del lenguaje (los tropos: metáforas, metonimia, etc.) no como un simple ornamento del lenguaje sino un medio para conmover, persuadir o disuadir. En este sentido podemos considerar el lenguaje o discurso político como una forma de poética, una expresión estética que genera efectos sobre su interlocutor.
Un aspecto fundamental de la estética y el arte es la mímesis. Esto una forma de imitar. Esto tiene efectos, como los que puede provocar en un niño que imita una mariposa. Al imitar la mariposa, el niño ingresa a mundo cognitivo nuevo al experimentar las "sensaciones" de la mariposa.
La mimesis provoca un efecto que aisla al sujeto, lo hace perderse fuera de él, permitiéndole experimentar nuevos sentidos.
Esto encierra cuestiones que tienen que ver con la política.
Todo movimiento político posee o plantea una estética propia.monumento a la tercer internacional comunista es un ejemplo de la propuesta estética -los sentidos revolucionarios- que se buscaban provocar. Otro ejemplo son los uniformes nazis -diseñados por Hugo Boss- que buscaban generar un efecto, impresionar, como lo hace una prenda de "lujo".

2. El arte y la política pueden pensarse invirtiendo estos términos, la política y el arte, es decir, el arte como política. Esto lo podemos rastrear al renacimiento italiano, donde los Borgias o Medicis, consideraban como parte de gobernar apoyar el arte por medio del mecenazgo.
La forma más acabada del arte político es la arquitectura. La arquitectura, como expresión artística, puede provocar nimesis, generar sentido, por medio de obra "funcional", que puede ser habitable por el sujeto. La arquitectura puede manipular las formas, los espacios y la función, mediante una obra estética que configura las lógicas de disposición de los cuerpos: es decir, establecer un orden político.
El estilo racion
alista argentino es un excelente ejemplo de las maneras en la política materializa una estética y el orden que esta configura.
3. La obra de arte y la política plantea una relación diferente que el punto anterior. Esto plantea como una obra de arte puede provocar efectos o sentidos políticos (independientemente de que tenga la intención de hacerlo). Esto es pensar la obra de arte como un objeto autónomo. Esto es poner el énfasis en la recepción y no en la creación, en el "receptor" -quien contempla- la obra, más que en el artista. Esto es pensar la obra de arte como un objeto capaz de provocar efectos, de aceptación o rechazo, y por ende políticos. Pensar la política a partir de la obra de arte hace referencia a como un objeto puede despertar emociones que conmuevan al sujeto.
Podemos pensar esto como las consecuencias no intencionadas del artista. Que una obra de arte genere efectos políticos sin ser esa la intención del artista. Esto es pensar la obra de arte desde su recepción y los sentidos que puede provocar en quien la contempla independientemente de sus condiciones de producción y existencia.

Los postulados que nos interesan plantear aquí son:
1. La despolitización del arte. El arte hoy circula como una mercancía. El sistema del arte hoy, más que buscar efectos sobre el sujeto, se interesa en establecer un mercado de arte. La obra de arte es una mercancía más. Quienes entendieron esto fueron Duchamp y mejor aún Warhol.
El cine -por ejemplo- es primordialmente una forma de entretenimiento.
La industria cultural utiliza "el arte" para ornamentar productos, como envases de bebidas y alimentos, objetos de uso cotidiano, o incluso de decoración. Esto, incluso posee un efecto "positivo" en relación -en otras épocas- a la circulación de la obra de arte circunscrita a la esfera religiosa o cortesana. El sistema del arte hoy ha democratizado el acceso al "arte", pero reduce su goce a su consumo más que a su contemplación.
La obra de arte, la artesanía, el objeto producido en serie, para su consumo como mercancía implica una despolitización porque anula su singularidad y circula a través de otro sistema solidaridad (orgánica [Durkheim]) más inclusivo, o que su acceso está restringido por el mercado (no distingue -como la política- otra solidaridad que la del mercado: abierta a todo quien pueda adquirirla).
Esto plantea una paradoja que implica la fortuna y la ruina del arte: El acceso a la obra de arte es libre -se ha democratizado- pero ésta está desprovista de su poder y capacidad de conmover y hacer ingresar al sujeto a nuevos mundos, sino que brinda un goce en el mero consumo.

2. Los efectos revolucionarios/autoritarios del arte. Walter Benjamin pensaba que el cine era un medio revolucionario que brindaría experiencias conmovedoras a las masas proletarias iluminando sus luchas. El film de Leni Riefenstahl, el "Triunfo de la voluntad" nos muestra todo lo contrario, como el cine fue utilizado -con gran habilidad- como medio de propaganda fascista.
El arte fue utilizado tanto por la revolución bolchevique -que inventó el afiche como medio de propaganda- como por el fascismo y la democracia, con los fines más siniestros.
Al parecer los efectos miméticos del arte pueden permitirnos ingresar a nuevos mundos, experimentar y pensar cosas revolucionarias, como provocar reacciones de odio y violencia.
Esto acabaría con la noción romántica del arte como lo bello, lo bueno y lo sublime, y nos permitiría pensarlo como un mero instrumento que puede servir a cualquier fin.
3. Damos por sentada la relación entre lo bello y el arte, pero el arte también puede expresar "fealdad" ¿Quienes son -hoy en día en nuestras sociedades- los principales responsables de la "fealdad"? Los arquitectos y los publicistas. Estas dos profesiones se dedican a minar nuestra vida cotidiana de cosas "feas" a través del arte.
Para el caso de la política, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hizo pintar las paredes del hospital Rivadavía. La consigna que le dieron a los "artistas" fueron retratar "postales" (el lugar típico) de la ciudad, en un estilo figurativo y "neutro". Eso es usar el arte con fines "terroristas". Cada vez que paso por el lugar me siento violentado al ver ese "arte" desprovisto de todo atributo "artístico".
Esto demuestra que el arte no solo embellece sino que también afea. Así como lo bello conmueve, lo feo entristece. Este es un ejemplo de como la política utiliza el arte para generar tristeza.

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