domingo, 25 de octubre de 2015

Aforismos de la política: La promesa y la traición

Aforismos de la política: La promesa y la traición

"Et tu, Bruté?"
Shakespeare "Julio Cesar"

"Síganme no los voy a defraudar"
Carlos S. Menem


La política se basa en dos principios: La promesa y la traición. Fundamente inmanentes que se mantienen a lo largo del tiempo adoptando nuevas formas pero manteniendo la misma lógica.
La promesa es necesaria para la política como un compromiso a cumplir en futuro incierto inexistente salvo en las palabras que lo conjuran. La política necesita proyectarse hacia un tiempo por venir como condición de su realización como profecía ó farsa.
La promesa para la política no es algo que debe ser cumplido tanto como algo que debe generar creencia. La promesa es el instrumento de la creencia, fundamentada ó no, de un porvenir sin garantías.
La política no hace uso de la promesa como intención sino como causa. Crea el compromiso de una asociación para la realización de esa promesa. En otras palabras, la promesa hace posible la finalidad común en la que se funda la política.
Para la política es más importante preservar el compromiso de mantenerse juntos que la realización de lo prometido.
Por eso mismo la política y la traición son dos condiciones necesarias de la política.
La traición está inscripta en la misma promesa porque es imposible ser fiel a algo que aún no se conoce. La fidelidad atenta contra la política en la medida  que el apego a lo prometido aleja y separa lo que en un principio había unido. La traición es la garantía de mantener junto lo unido por la promesa, de liberar a la política de los caprichos de lo deseable para mantenerla dentro de lo posible.
La traición, como la promesa, despliega la potencia de la política al desatarla de sus obstáculos, de los peligros de separar lo que se encuentra unido. La traición  elimina la amenaza de la creencia incondicional en lo prometido y su compromiso con ese fin más que en el medio que brinda.
Para que haya traición es necesario que exista amistad. No hay traición sin fidelidad. No se puede traicionar a un enemigo. Solo se puede traicionar al amigo.
Sin promesa no hay fidelidad y sin fidelidad no hay traición. Promesa y traición van de la mano en la política. No habría política alguna sin ellas.
Solo el hombre sabio entiende el contenido vacuo de la promesa y su finalidad de la misma manera que espera la traición de sus amigos. El hombre ingenuo se deja encantar por lo prometido y el imprudente se empecina en ello ignorando la deslealtad de sus amigos.
La confianza y la creencia son defectos de la política. La deslealtad y el escepticismo sus virtudes.
Esta es la tragedia de la política

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