viernes, 16 de enero de 2015

La pulseada por el bitcoin

Bitcoin: Entre la igualdad y el poder

Estamos presenciando una intensa disputa en torno al bitcoin que involucra intereses muy poderosos. Lejos de la fantasía libertaría de una moneda descentralizada, sin regulaciones, que brindaría libertad económica a los individuos, el bitcoin se ha transformado, como toda forma de valor, en objeto de especulación financiera que para ciertos sectores promete grandes beneficios y para otros, grandes amenazas.
En un anterior artículo publicado en la revista REGIA presenté el tema en relación con el sistema financiero internacional. El vertiginoso desarrollo de los acontecimientos en torno al bitcoin hacen que la cuestión se encuentre en constante transformación haciendo cada vez más incierto el destino de esta moneda digital.
Recapitulando brevemente, el bitcoin es una moneda digital que se produce e intercambia entre usuarios sin la intervención de instituciones financieras como los bancos. Esto la hace una moneda descentralizada, independiente de los bancos centrales de los Estados y por ello libre de sus regulaciones.
Estas características hicieron que el bitcoin recibiera atención de grandes especuladores financieros, industrias ilícitas (como la venta de drogas, entre otras) y ciertos sectores del poder político.
La libertad (como independencia de los entes regulatorios) y anonimato que brinda esta moneda permite realizar actividades y transacciones financieras imposibles por otros medios.

Un poco de historia 

La aparición del bitcoin es muy reciente y su adopción y uso fue muy lenta.  En el 2010 cuando los principales medios de pago digitales como Visa, MasterCard y PayPal bloquearon las fuentes de ingresos de Wikileaks, el bitcoin surgió como respuesta a éste boicot. Este acontecimiento mostró por primera vez los beneficios de la utilización del bitcoin como medio de transferencia de dinero.
El segundo acontecimiento que le dio relevancia al bitcoin fue la creación del sitio de comercio electrónico The Silk Read en 2011. Éste sitio de comercio electrónico fue el primero en operar exclusivamente con bitcoins. Esto convirtió a The Silk Road en un gran mercado de bienes ilegales como drogas, entre otros.
El bitcoin ofrecía a esta plataforma de comercio electrónico un medio de pago que garantizaba a sus usuarios el anonimato para realizar actividades ilícitas sin temor a la persecución de la ley.
Esto llamó la atención de las autoridades, principalmente del senador norteamericano Charles Shumer quien inició una campaña legal contra este sitio. Esto terminó con el arresto de Ross William Ulbricht, el fundador de The Silk Road, y el cierre del sitio en 2013.
Por otro lado, la moneda que comenzó con una cotización de 0,30 dólares por bitcoin en 2009 alcanzó un pico de 1000 dólares en noviembre de 2013, seguido de un desplome que ubica su valor cerca de los 200 dólares hoy en día. Esto hizo del bitcoin otro atractivo medio de especulación financiera. El bitcoin captó la atención de los capitales financieros que vieron en él oportunidades especulativas.

El conflicto desatado

El bitcoin que surgió como una ingenua forma de garantizar libertad económica a las personas, rápidamente se convirtió en un instrumento para burlar el control del sistema financiero. Los organismos de regulación, de control de evasión y lavado de dinero, fueron los primeros en levantarse contra el bitcoin. Al mismo tiempo las agencias de seguridad comenzaron a mostrar preocupación por el uso que podían darle a esta moneda organizaciones criminales y terroristas.
El bitcoin, lejos de su promesa de brindar libertad económica a los individuos, se convirtió en instrumento del capital concentrado e industrias ilegales para evadir controles estatales.
La independencia del sistema financiero y anonimato que brindan el bitcoin ofrecieron a estos sectores cierta impunidad para realizar sus actividades a espaldas de los controles legales y financieros de los Estados.
El bitcoin permite la evasión impositiva haciendo el dinero indetectable y libre de reconocimiento fiscal. También facilita actividades como el lavado de dinero al hacerlo difícil de rastrear.
Las preocupaciones de los gobiernos crecieron en dos campos, la evasión impositiva y la seguridad nacional. Sus temores se basaban en el poder desestabilizador que puede tener esta moneda sobre las economías nacionales. Por otro, la seguridad nacional y lucha contra el terrorismo encabezada por los Estados Unidos que veía en el bitcoin una gran amenaza. La preocupación de las agencias de seguridad norteamericanas de que las organizaciones criminales y terroristas pudieran operar por medio de esta moneda haciendo imposible rastrear y confiscar su dinero las hizo tomar medidas concretas.
Esto llevó al cierre de The Silk Road y alzó las voces de los detractores del bitcoin.
La volatilidad del valor del bitcoin desatada por la especulación sumaba incertidumbre en este contexto en el que se enfrentaban poderosos intereses.

El Choque de intereses

El bitcoin y su porvenir provocó un enfrentamiento entre grandes intereses en el que los pequeños usuarios y minadores (productores) de ésta moneda fueron sus rehenes. Lo que fue pensado para brindar libertad a los individuos se transformó en un instrumento para beneficiar a los sectores del capital concentrado, el tráfico ilegal y las organizaciones criminales y terroristas.
El Estado dio respuesta -dentro de sus posibilidades- a esta nueva moneda proponiendo formas para regular el bitcoin.
El bitcoin desató un lucha de intereses que enfrentó al Estado, el gran capital, los negocios clandestinos y el movimiento anarco-capitalista.
El idilio de las cripto-monedas como formas de garantizar un medio financiero que no pudiera ser intervenido por actores como los bancos centrales y monopolios desapareció cuando se hizo evidente quienes eran los grandes beneficiarios del bitcoin.
El bitcoin puso en juego mucho más que la libertad de los individuos para realizar transacciones planteando una nueva disputa en el campo de la economía protagonizada por grandes intereses. Esta moneda electrónica hizo más que introducir un nuevo medio de pago amenazando con cambios económicas, sociales y tecnológicas que podrían transformar la lógica de las finanzas.

Un futuro incierto

Podemos pensar el bitcoin como una nueva etapa del desarrollo capitalista neoliberal en el que el Estado pierde progresivamente poder estableciendo formas de dinero independientes de sus bancos centrales, brindando al gran capital una libertad de acción sin precedente.
El destino del bitcoin hoy es incierto. Esto se debe más a la gran inestabilidad del valor del bitcoin que a la resistencia de los gobiernos. Desde que su valor alcanzó su pico máximo de mil dólares en 2013 hasta su actual desplome la percepción del bitcoin ha cambiado generando dudas y sospechas sobre su viabilidad. 
El bitcoin ha despertado dudas sobre su capacidad de garantizar su valor como medio de ahorro e inversión, así como la rentabilidad de su producción. Su valor como medio de cambio sigue siendo un gran atributo que permite transferir dinero sin necesidad del traslado físico de moneda, lo que mantendrá el uso del bitcoin. 
Esto nos hace pensar el bitcoin -lejos de su propuesta igualitaria original- como otra fuente de especulación financiera. El bitcoin puede que ocupe un lugar en la vida de las personas como medio de cambio para realizar sus compras cotidianas. De esto depende su aceptación en el mercado por parte de los comercios.
Los hechos presentan al bitcoin como una mercancía financiera más. Un producto financiero para la especulación más que como medio de cambio para la vida cotidiana.
Lo que es indiscutible es el impacto que ha provocado y mostrar como la tecnología está posibilitando nuevos dispositivos digitales de intercambio.
Esto puede provocar grandes cambios en la economía que pueden transformar las lógicas del capitalismo dándole un nuevo papel al Estado y el capital.

sábado, 10 de enero de 2015

El mundo necesita un nuevo supervillano

Estuve mirando algunas tapas de Charlie Hebdo, Algunas me parecieron provocadoras otras ofensivas. Como una estrategia de ocultar, camuflando, la crítica y la parodia con el racismo.
Esto solo  puede evidenciar una muestra del racismo anti-islámico [seguro también anti-judío, que los modales y la conveniencia saben disimular] de la sociedad francesas.
Existe un salto muy grande entre esta situación y el acto de violencia cometido contra la redacción de Charlie Hebdo. No digo que la tolerancia deba ser el garante de la libertad de expresión. Si la libertad de expresión es genuina, también lo deberían ser la ofensa, el enojo, y la indignación. Esas expresiones también deberían ser libres.
Ahora, frente a este situación de violencia nos queda intentar ser fieles al acontecimiento, que por más simple y brutal que aparece provoca inquietudes e interrogantes.
Este ataque no resultó de un acto irracional e incontenible de ira, sino de una fría planificación y premeditación.
Cambiando el tono ¿En que estaban pensando estos sujetos? Porque si su intención era herir, mutilar o destruir a Chalie Hebdo y reivindicar su causa, consiguieron todo lo contrario.
Este miércoles la revista sacará una tirada de un millón de ejemplares (frente a sus usuales 40 mil), y además hicieron de esta publicación un mártir, término muy valorado por los yihadistas.
La intolerancia y racismo francés no es un tema para banalizar. Pero las consecuencias de una radicalización fundamentalista en Europa y Estados Unidos -huérfanos de enemigos tras la caída de la Unión Soviética- me resulta una gran preocupación.
La asimetría de las fuerzas en conflicto, lejos de la "deterrence" (la aseguración de la destrucción mutua basada en la paridad nuclear) que mantuvo a la guerra fría, "fría"; carece de dispositivo disuasivo para que la guerra no sea "caliente".
Para ser fiel al acontecimiento no hay que quedarse con los "hechos" -como si una foto en el diario y una gacetilla oficial plagiada de gusto por los medios- nos puedan mostrar los hechos; sino con las consecuencias, los perjudicados y los beneficiados por este acontecimiento. Como si lo que pasó recientemente hubiera finalizado ayer y esa fue toda su extensión. Lo que pasó "está sucediendo" y está lejos de llegar a su desenlace.
La verdad, no se porque estar enojado y porque ponerme triste. Lo único que puedo expresa miedo y mucha incertidumbre