viernes, 18 de diciembre de 2015

Diálogo y unidad en la argentina postkirchnerista: Un análisis del discurso de asunción de Mauricio Macri

Diálogo y unidad en la argentina postkirchnerista: Un análisis del discurso de asunción de Mauricio Macri



El acontecimiento y el simulacro: como en la continuación de un relato en el que Perón recibe la presidencia de Cámpora, Macri recibe la presidencia de Pinedo. Cada movimiento político elige su mito fundacional. Cambiemos eligió a Frondizi y el desarrollismo, o acaso Sarmiento y “civilización y barbarie”.
El discurso de asunción presidencial de Mauricio Macri no dió demasiadas definiciones sobre su programa de gobierno: no habló de la inflación, el dólar, los subsidios, los precios, las cosas cotidianas que a todos nos afectan. Fue más bien un discurso dedicado a las declaraciones de principios, llamados a la confianza, al optimismo, y a la unidad. Macri propone unir la Argentina a través de su política de diálogo y acuerdo. Afirma que juntos, los argentinos “somos imparables”.

El decir y lo dicho: ¿Que dijo el discurso de asunción de Mauricio Macri? ¿Que podemos interpretar de sus palabras ante la asamble legislativa? ¿Cual es el mensaje del gobierno de Cambiemos?
El análisis del discurso político es un práctica académica que proliferó en las últimas décadas. En línea con esos trabajos proponemos algunas reflexiones sobre el discurso inaugural Mauricio Macri.
Aunque no existe un “discurso de grado cero”, un punto de vista completamente neutro, proponemos una lectura del discurso de asunción de Mauricio Macri desde enfoques como el del “aparato formal de la enunciación”, la pragmática, los análisis semióticos, la retórica, el ethos discursivo, y la filosofía política del “giro lingüístico”.
Proponemos esto como un análisis de los enunciados, los actos de habla realizados, las formas gramaticales usadas, las expresiones léxicas, del discurso y no de la persona del presidente. Si esto resultara una crítica, debe ser pensada como una contribución, al llamado mismo del presidente a señalar sus errores. Pero lejos de eso nos interesa caracterizar la enunciación, la retórica y la interdiscursividad de las palabras pronunciadas durante el acto de asunción a la presidencia.

El intelectual orgánico: No fue un discurso orgánico. Se puede identificar por lo menos dos partes en el discurso. La primera, donde el presidente habló espontáneamente, y otra en la que leyó un texto. La primera parte del discurso destaca mucho la figura del presidente. Utiliza en exceso la primera persona del singular y la descripción de sus sentimientos personales de orgullo y agradecimiento. En la segunda parte, la lectura del discurso no fué acompañada por una prosodia adecuada que enfatizara con claridad los “acentos” del texto, generando una suerte de “interferencia” entre el discurso escrito y la alocución oral del presidente.
No hay forma de comprobar la genética del texto, pero se podría identificar al menos tres bloques diferentes: las palabras espontáneas del inicio, las propuestas de ejes como “hambre cero”, “lucha contra el narcotráfico” y “unir a los argentinos”, y el énfasis en definir la política de “diálogo” y “acuerdo” del gobierno.
No fué un típico discurso programático que definiera las medidas y políticas del gobierno sino más bien de declaración de principios y establecimiento de estilo.

El sublime objeto de la ideología: El discurso de asunción a la presidencia de Mauricio Macri -contrario a lo que se puede creer- tuvo un importante contenido político. No fué ni un discurso en el que prevaleciera demasiado lo económico ni lo social. Su mensaje central era político: unidad. Un acto performativo de articulación de identidades y establecimiento de un sujeto político.
Así como podemos pensar los “derechos humanos” y “el modelo” de desarrollo social y económico en el kirchnerismo como focos nodales de anudamientos identitarios, el discurso de Cambiemos propone el “diálogo” y el “acuerdo”.
Un aspecto particularmente político de este discurso es atenuar su aspecto ideológico en el sentido de intentar negar el mismo antagonismo social en el que se basa la política. como dice la expresión “nada es más ideológico que sostener que no hay ideología”.

Civilización y Barbarie: ¿Que hace político a un discurso? Lo específicamente político de un discurso, diría Verón, es su aspecto adversativo y efecto de destinación múltiple: adhesión, rechazo, e indecisión. El discurso del PRO y Cambiemos -aunque supo encubrir muy bien su contradestinatario en la enunciación- se estableció claramente en oposición al kirchnerismo. En ese sentido podemos considerar el discurso de Cambiemos como un discurso político light que busca “quedar bien con todo el mundo”.
El discurso de asunción de Macri comienza muy discretamente asestando un duro golpe al kirchnerismo señalando que afortunadamente se le pudo poner fin sin recurrir a la violencia. Pero el antagonismo en ese discurso es rápidamente desplazado a lo que se critica repetidas veces como personalismo y antigüedad. Allí es donde reflota en el centro de su destinación adversativa el viejo mito de “civilización y barbarie”, del caudillo y las masas, de lo arcaico y lo moderno, las pasiones y la razón.

La política entre el diálogo y la decisión: El diálogo. Ese es el centro del discurso de asunción de Macri. La forma en que Cambiemos ve la política. Una especie de versión sobresimplificada de la razón comunicativa de Habermas. Tipo una visión vintage de una tercera vía más allá de la derecha e izquierda a lo Anthony Giddens. En ese sentido la nueva política de Cambiemos no sería tan nueva, y presentaría algunos rasgos del discurso del “nuevo laborismo” de Tony Blair que (al igual que todas las izquierdas europeas) llevó adelante una marcada política neoliberal.
En muchos sentidos la política de diálogo de Cambiemos representa principios liberales partiendo de la libertad de expresión como libertad política fundamental. La política como diálogo intenta ocultar la política como decisión: el momento de ejercicio de la soberanía en el que se impone una razón última a los argumentos del debate racional.
Habermas era el autor más prominente de los años 90 y su teoría foco de las discusiones politicas de ese momento. Repentinamente después del 2001 la popularidad de Habermas decayó drásticamente casi desapareciendo. Su teoría había quedado obsoleta y nadie tuvo que refutar intelectualmente nada de los dos volúmenes de cerca de mil páginas cada uno de la “teoría de la acción comunicativa”. Cuando Bush invadió Irak dejó de ser una cuestión teórica sino de hecho que la política ya no era deliberación y consenso sino desición y excepción.
Para comienzos del siglo XXI estaba claro que ya no se trataba de una crisis de representación sino de la misma democracia. El neoliberalismo y la soberanía sería el centro del problema político y América Latina había decidido enfrentarlo con el populismo.

Forma y Contenido: El discurso de asunción presidencial de Mauricio Macri comienza planteando tres objetivos principales: hambre cero, lucha contra el narcotráfico, unidad política. Después agrega tres más, garantizar una educación pública de calidad, luchar contra la corrupción, y mantener una justicia independiente.
La finalidad que propone el gobierno es que todos puedan vivir mejor especialmente “aquellos que más lo necesitan”. Se propone conseguir igualdad de oportunidades. Habla poco sobre el empleo pero señala la importancia de su generación.
Dice muy poco -más allá que por medio del diálogo- de como el gobierno se propone alcanzar estas metas.

Grandes esperanzas: Es muy fácil corroborar si el gobierno cumple con las promesas realizadas en su discurso inaugural. “Hambre cero” propone un punto de llegada muy claro y ambicioso, así como un parámetro muy concreto. De cualquier forma que midan la pobreza, debería haber menos al final de este gobierno.
La “lucha contra narcotráfico” plantea una materia un poco inédita y en la que poco se destaca el gobierno argentino. Por otro lado los modelos prohibicionistas de guerra contra el narcotráfico que entregaron esta labor a las fuerzas de seguridad y defensa (como puede ser el caso de México) demostraron que algunas curas son peor que la enfermedad.
Mejorar la calidad educativa no es algo que se pueda evaluar con facilidad. Por otro lado cuantificar la educación es mucho más simple. Más allá del desafío por la calidad educativa es más fácil medir la cantidad de presupuesto asignado a la educación, la cantidad de días de clase, la matrícula, y porcentajes de la población con títulos superiores.
Justamente por proponer tan poco (y nada menos) el discurso de Cambiemos establece con claridad la medida de su éxito.

La retórica: El discurso de asunción de Macri penduló entre la retórica de la charla motivacional deportiva y el libro de autoayuda. Por momentos adoptó un tono didáctico sin matices técnicos ni expertos. Macri se presentó como una persona simple, accesible, dispuesta a escuchar y reconocer sus errores.
A contrapelo del aforismo que sostiene “todos los políticos mienten”, Macri prometió “decir siempre la verdad”. Algo que podría asomar sin mostrar tanto el aspecto del diálogo de la política de Cambiemos como de la decisión.

El caudillo entre los técnicos y las masas: Sin darse cuenta el discurso de Mauricio Macri pinta el retrato de aquello que se propone combatir. Desde un punto de vista específicamente discursivo Mauricio Macri tal vez se ocupó de destacar más su propia persona que la de su gobierno. Tal vez sin proponérselo se mostró como un líder carismático, un caudillo, ese elemento de la “vieja política” que propone combatir. El discurso de Macri no logró desplegar el esquema completo del populismo, pero sin duda hizo uso de algunos de sus atributos como la figura del líder y proponer consignas generales y ambiguas (como el diálogo y la unidad) con los que cualquiera fácilmente se puede identificar. Esto plantea el dilema de si el éxito de Cambiemos se debe a sus rasgos populistas basados en el líder, sus consignas aglutinantes, y la dicotomización del espacio social a través del enfrentamiento que implica una reivindicación popular, como en este caso pudo ser desplazar al kirchnerismo del gobierno.

Cambiemos en su propio laberinto: El discurso de asunción de Macri, aunque con pocas definiciones, estableció sus propias encrucijadas. Proponiendo tanta innovación Macri tal vez innovó demasiado en su discurso. Tal vez Maquiavelo no se equivocaba al plantear principios inmanentes de la política. Cambiemos está atrapado entre la proeza épica y la ingenuidad política. como si se hubiera presentado armado con un cuchillo a una pelea de pistolas. Este discurso apuesta en contra de sus probabilidades exponiendo peligrosamente su flanco. En una situación de tan marcada polarización política se definirá rápidamente si Cambiemos podrá sostener su política de diálogo y unidad.
Tal vez tanto cambio requiera un poco de “good old fashioned politics”.