sábado, 9 de abril de 2016

La gran estafa del Rock 'n' Roll: Es 1977 otra vez

El último show de los Sex Pistols en Winterland, Estados Unidos, en 1978, finalizó con Johnny Rotten riéndose al público mientras decía: "ha ha ha, you been swindle" (Ja Ja Ja, ustedes han sido estafados). Algo en sí una paradoja. Esto es, si la banda punk más genuina se presentaba como una farsa, entonces ya todo ya todo es un simulacro. Es admitir que ya no hay más nada que transgredir. Es como el migitorio de DuChamp, en algún sentido una declaración de derrota, de cualquier cosa puede pasar como una obra de arte. 



Franco "Bifo" Berardi en Generación Post-Alfa afirma que 1977 fué el año que el futuro se acabó. En 1977 se dieron una serie de acontecimientos que sellaron el porvenir suspendiendo toda posibilidad de oposición radical en oposición a un orden mundial de estable convivencia entre el comunismo y el capitalismo. Básicamente un tiempo en el que las luchas sociales abandonaban un horizonte revolucionaria, el comunismo soviético reconocía su inminente declive frente a occidente, y la República Popular China ponía fin al proceso revolucionario de Mao desplazando la ideología por la economía.
En 1977 se estaba deba la revolución informática en Silicon Valley y la revolución punk en Londres y New York bajo el lema de "no hay futuro". 
En otras palabras en 1977 terminó el punk, terminó el comunismo soviético y chino, un paradigma tecnológico y una modalidad de protesta política con pretensiones revolucionarias.

"1977 es también el año en el que son procesados los rebeldes de la Banda de los Cuatro: Chiang Ching, Wang Hung-Wen, Yao Wen- Yuan y Chiang Chung-Chao. Los cuatro ultramaoístas de Shanghai fueron llevados encadenados a Pekín y condenados allí a penas de cárcel larguísimas porque representaban, a ojos del grupo dirigente denguista, 3 la utopía de una sociedad igualitaria en la que las reglaseconómicas serían anuladas a favor de una primacía absoluta de la ideología. La utopía comunista empieza su larga crisis precisamente allí donde había sido llevada hasta sus consecuencias más extremas y sangrientas, allí donde la Revolución Cultural Proletaria había desen- cadenado las tendencias más radicales e intransigentes. Pero es tam- bién el año en el que en Praga y Varsovia se extienden las primeras acciones de disidencia obrera y los disidentes checos firman la Carta 77. 4 Es el año en el que Yuri Andropov (director entonces del KGB) escribe una carta al cadáver ambulante de Leonid Breznev (secretario general del PCUS y máxima autoridad de la Unión Soviética) en la que le dice que si la URSS no es capaz de recuperar con rapidez el retraso en el campo de las tecnologías de la información el socialismo se hundirá. El 77 no se puede comprender sólo ojeando el álbum ita- liano en el que hallamos las fotos de jóvenes de pelo largo con la cara cubierta por un pasamontañas o una bufanda. No se puede entender limitándonos a escuchar eslóganes truculentos en parte ideológicos, en parte extrañamente surrealistas" (Berardi 2013:33-34)


Lazzarato también habla del golpe de 1977 para referirse a la implementación de un nuevo programa neoliberal por los organismos de crédito internacional como el FMI y el Banco Mundial que fue acompañado por las políticas de Regan y Tatcher en el mundo anglosajón (Lazzarato 2013).
1977 fué que la revolución terminó, el destino del mundo ya estaba claro, y aquellos que no estaban incluidos en ese nuevo orden se aferraban desesperadamente a los que les quedaba de poder.

En las fantasías del "pensamiento posfundacional" no podemos dejar de reconocer la realidad que desde 1977 estableció una nueva hegemonía neoliberal que había logrado detener el tiempo en una posthistoria. La victoria de la democracia ante la dictadura supuso una nueva forma de control por exceso de positividad, por brindar un enorme flujo de información y libertad (como la utopía de Huxley) que inmovilizaría a las masas por la alienación y no la disciplina (como proponía Orwell en 1984).

El sistema supo asimilar rapiamente su reacción de oposición en forma de moda domesticando los impulsos rebeldes en el consumo de las "formas de vida". La diferencia se redujo a un estante o pasillo nuevo en la tienda de ropa, restaurantes y otros espacios de consumo.
Decepcionarse, sentirse estafado parece el devenir del eterno retorno del 77 que marca que estamos atrapados desde hace mucho tiempo en una misma época.
El aspecto más dramático de este proceso se encuentra expresado en esas palabras de Johnny Rotten: "han sido estafados". Cantaba la canción "No fun". Como si ya no le causara gracia interpretar el papel de rebelde. Como si hubiera descubierto que no hay nada contra que revelarse.

Bibliografía:

Berardi “Bifo” , F. (2010). “Generación post-alfa: Patologías e imaginarios en el semiocapitalismo” Buenos Aires: Tinta Limón.
Han, BC. (2015) “La sociedad del cansancio”. Buenos Aires: Herder. Lazzarato, M (2015) “Gobernar a través de la deuda”. Buenos Aires: Amorrortu
Lazzarato, M (2013) “La fábrica del hombre endeudado”. Buenos Aires: Amprrortu
Lazzarato, M. (2010). “Politicas del acontecimiento”. Buenos Aires: Tinta Limón.

1 comentario:

Ernesto Soltero dijo...

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