martes, 19 de abril de 2016

La historia se repite las dos veces como tragedia

Tal vez haya algo del humor alemán que se nos pierde en la traducción de Marx y Hegel. La muerte de los 5 jóvenes el fin de semana pasada en la fiesta Time Warp tiene alguna resonancia con la tragedia de Cromagnon. Lo que podemos rescatar de la frase de Hegel que "la historia se repite, la primera vez como tragedia, la segunda como comedia" -a pesar que en ambos casos se repite la tragedia- es la insistencia sobre lo mismo pero de forma distinta. No sin ser polémicos hasta podríamos considerar que este último caso es un poco una caricatura de cromagnon, porque habiendo ya sufrido una catástrofe es un poco obsceno volver a encontrarnos con la fatalidad.
En ese sentido hay similitudes y diferencias entre las catástrofes de Time Warp y Cromagnon. En ambos casos murieron personas que asistieron a un espectáculo de entretenimiento. En ambos casos la catástrofe fue una combinación de irresponsabilidad privada e incompetencia pública. Sin duda estas responsabilidades están distribuidas según la culpa y obligaciones de cada una de las partes en cada competencia. En el caso de Cromagnon por lo menos tenemos un fallo de la justicia (eufemismo de ley) por el cual se condenó a Omar Chaban -dueño del boliche-; la banda callejeros; y se destituyó al entonces jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Nestor Ibarra. Esta claro que nadie se quedó conforme con el resultado y evidentemente esa pena no fue suficiente castigo para que la tragedia no volviera a suceder.
Lo que señala el aforismo de Hegel y los mismos acontecimientos es que los hechos no responden tanto a sus protagonistas sino a una estructura subyacente -de codicia inescrupulosa de empresarios (lícitos o ilícitos) y complaciente complicidad de funcionarios (corruptos y "honestos"). Como si los hombres fuera víctimas de sus circunstancias y las peores víctimas siempre son las fatales. Y que detrás de cada gran pérdida hubiera una gran ganancia.
Por suerte los medios en sus ansias de explotar esta tragedia -y el formato televisivo de panel que autoriza cualquier voz- brindó además de sus opiniones editoriales interesadas los testimonios de los involucrados y evidencias sobre la situación como para poder realizar un juicio independiente y poder encontrar las diferencias y similitudes de Cromagnon y la Time Warp.
En ambos casos hay un factor desencadenante -como fueron las bengalas y las pastillas adulteradas- agravado por la negligencia y la devaluación de la vida en general. La motivación de los dealers que vendían pastillas de "Superman" en la Time Warp de Costa Salguero no sería la misma de quienes tiraron las bengalas en Cromagnon. En ambos casos hay cierta inconsciencia y secreto goce por poner en peligro a otros. Pero hay un elemento de beneficio personal y explotación económica en el caso de la venta de drogas que lo hace menos impersonal pero no por eso menos interesado. Al igual que en Cromagnon también es muy probable que estos culpables queden libre.
Sin duda es el consumo de estas pastillas, de otras drogas, la combinación de sustancias, y lo que corresponda en el caso de cada muerte, una causa determinante. Pero no podemos dejar de reconocer la concentración de casos en esta tragedia en Costa Salguero. Esto es, no se murieron cinco personas en distintos lugares consumiendo esa misma pastilla, o combinación de drogas. Tampoco sabemos si existía un consumo y circulación posterior de esa misma pastilla (y de ese lote en particular) que no terminaron en muerte. No sabemos si personas han consumido esa misma sustancia sin resultados fatales. Es decir que no todos lo que consumieron esa sustancia tuvieron en mismo destino. Si esa pastilla en sí misma fuera suficiente para causar la muerte todos los que la hubieran consumido hubieran muerto. Fue el consumo de esa pastilla en combinación con otros factores lo que provocaron la muerte. ¿Entonces cuales fueron esos demás factores intervinientes y acaso alguno de ellos guarda relación con lo que sucedió con Cromagnon? Esto nos hace preguntar si esos jóvenes hubieron consumido esas mismas sustancias en otras circunstancias estarían hoy vivos. Lo que también hace legítimo preguntarnos si también estarían vivos si no hubieran consumido esas cosas. Pero ninguna de estas preguntas nos devolverá a los muertos.
En cualquier caso nos encontramos ante una cuestión social de exhalación del festejo, una necesidad de exceso de la sensación, de provocación de una euforia desmedida para consolar la angustia de la vida cotidiana. También una cuestión política de desinterés por la seguridad y bienestar de sus ciudadanos. Pero estas cuestiones más abstractas se manifiestan de forma muy concretas. 
Para el primer caso solo podemos apelar a la responsabilidad y prudencia tanto de quienes producen, elaboran, distribuyen, y consumen estas sustancias. No es un inocente descubrimiento la asociación entre consumo de drogas y este tipo de fiestas. Hasta lo podríamos considerar una práctica social establecida. Lo curioso no es el consumo de drogas en estas fiestas sino la tragedia que sucedió en la Time Warp. Las drogas ilegales al no estar reguladas no hay forma de garantizar su provisión, calidad y confiabilidad. La novela "El apocalipsis" de Stephen King describe un escena en un mundo postapocaliptico en la que un sobreviviente adicto a la heroína encuentra un deposito de esa droga de una calidad mucho más pura de la que estaba habituado a consumir. Inyectándose la misma dosis que solía tomar sufrió una sobredosis que terminó con su vida. Mismo una experiencia personal en la que escuchando al vuelo una conversación en una fiesta privada -en otro complejo del mismo Costa Salguero- dos jóvenes discutían que la pastilla que estaban tomando era muy suave y tenían que tomar más para poder sentir su efecto.
Una de las cuestiones más peligrosas de las sustancias ilícitas es el desconocimiento. No hay forma de saber que son, su composición químicas, el nivel de concentración de su principio activo, y su grado de toxicidad. incluso hasta un usuario experimentado está expuesto a estos peligros. En un mercado ilegal de drogas nunca hay garantía sobre lo que se ofrece. Las víctimas, si son culpables de algo, es subestimar este principio. Pero tampoco es fácil educarse sobre este tema y es hasta estigmatizante admitir el consumo con lo cual no es algo que se pueda compartir abiertamente para recibir consejo informado y no moralizante.
En este punto solo podemos plantear una hipótesis sobre si la muerte de estos jóvenes se debe puramente al consumo de estas sustancias o si intervinieron otros factores. En el caso de Cromagnon está claro que el uso de bengalas dentro del lugar causó el incendio pero el incumplimiento de los códigos de seguridad agravó sus consecuencias.
En el caso de la Time Wrap los testimonios de los asistentes indican que las condiciones del lugar no garantizaban la seguridad del evento. Muchos mencionan el calor y asinamiento que había dentro del establecimiento. Que no había ventilación ni espacio para desplazarse hacia los baños ni los lugares de emergencia. Pero las autoridades no tardaron en confirmar que las habilitaciones del lugar estaban en regla y que incluso no había alcanzado el máximo de su capacidad. Lo que no deja de generar sospechas. Los asistentes ya se sentían agobiados por el calor y la gente y la habilitación aún permitía el acceso de aproximadamente tres mil personas más. Tal vez los inspectores deberían considerar la capacidad del establecimiento. Esto sin duda plantea un perjuicio para quien explota el lugar. Habría que investigar si tal vez fue un poco imprudente permitir el ingreso de tanta gente y exigir que se cumplan con las normas de ventilación del lugar en especialmente en días de calor y humedad. Muchos también señalaron que se había suspendido el suministro de agua en los baño y claramente prefirieron lucrar con la venta de agua hasta incluso asumiendo su demandaría por el uso de drogas. Los mismos socorristas del lugar -según algunos testimonios- se mostraron despreocupados ante la emergencia. Gracias a la conciencia de algunos y la intervención del SAME no hubo el doble de víctimas.
Pero como en Cromagnon todos fueron un poco indulgentes, los organizadores, los responsables del local, las autoridades de regulación, el personal de seguridad y emergencia, y los mismos dealers. Tal vez esta tragedia no se deba tanto a un solo hecho terrible sino a la suma de pequeñas faltas de atención e importancia de todos los involucrados. Aunque Cromagnon se debiera al fuego y la tragedia de la Time Warp al abuso de drogas, lo que tienen en común estas fatalidades es la falta de apreciación de la vida generalizada.
Esto es menos una apología a la caza de brujas que un alegato para pensar porque este tipo de cosas se sigue repitiendo. Más allá de la responsabilidad de cada uno podemos reconocer la naturalización generalizada -dentro de la esfera pública como la privada- del desinterés por la vida del otro.

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