domingo, 14 de agosto de 2016

Diferenciado la política de la economía por medio de Seinfeld

Una vez alguien me decía que la finalidad de la política era la economía. Que la función del gobierno era estimularla. Ya decía Alain Badiou que la política era difícil de distinguir debido a que la economía había acaparado todo.
Sin embargo los griegos no podían ser tan ingenuos para asignar dos nombres a la misma cosa. Ellos distinguían la economía de la política. La oikonomía (economía) se refería a la administración doméstica, mientras que la política se ocupaba de la administración del Estado. En ese sentido la economía se suscribe a un espacio privado, mientras que la política a un espacio público.
Muchos siglos más tardes, con el advenimiento de la modernidad, surge la economía política como una disciplina encargada del estudio de los procesos agregados de producción y generación de valor de las naciones. La noción moderna de economía (como de la política) está emparentada con la aparición del Estado nación. El gobierno adquiere un papel fundamental en la creación de los mercados nacionales y establecimiento de una comunidad. La razón de Estado adjudicó al gobierno la responsabilidad de garantizar las condiciones materiales de la vida de un pueblo. Por otro lado, el liberalismo, sentó las bases para la creación de una nueva lógica, más allá del ordenamiento jurídico, para regular las relaciones de producción e intercambio de una comunidad.
Una obra que podríamos considerar para pensar esta relación entre política y economía -más que "El capital" de Marx- es "El nacimiento de la biopolítica" de Michel Foucault. El concepto de gubernamentalidad que propone Foucault hace referencia a la relación entre economía y política en un sentido singular. Esta lógica propone un dislocamiento de las relaciones de poder en el que existe un traspaso (acaso una inversión) del ejercicio del gobierno del Estado a la sociedad civil. 
Evitando entrar en mayores detalles en relación a la obra de Foucault (que amerita un análisis y reflexión más profunda que nos desviaría de nuestra finalidad) podríamos decir que la modernidad complejiza la relación entre economía y política, y la formas en las que opera el poder.
La economía y la política son dos sistemas de solidaridad bien distintos. Uno opera a través de la necesidad y otro a través de la afinidad. Es decir, son lógicas bien distintas que generan ordenamientos diferentes. Podríamos decir que la política opera por medio del principio de amigo-enemigo (que propone Carl Schmitt), mientras que la economía por medio del principio de oferta y demanda (según los economistas liberales clásicos). Esto, más que de forma jerarquica, se puede pensar como ordenes separados. En ese sentido, la política, más que contribuir con la generación de oferta y demanda, se ocuparía de establecer los límites de la comunidad y regular sus conflictos interiores. La economía tampoco se ocuparía de crear afinidades (en términos de amigos y enemigos) sino satisfacer necesidades.
Estos ordenes, más que asimilables, son incompatibles. Podríamos reconocer cierta genialidad en el planteo de Foucault sobre como la economía extiende una forma de ejercicio del poder por fuera del ámbito estatal a través de la sociedad civil. La economía establece un tipo de solidaridad, que más allá de las afinidades, establece una clase de "lazo social". Esto también se puede pensar como los tipos de solidaridad (orgánica y mecánica) que propone Durkheim.
Nadie deja de comprarle algo a alguien porque no le simpatiza o comparte un vínculo afectivo o no tener la misma ideología. En ese sentido la economía establece un orden -y utiliza distintos medios disciplinarios- que la política. Uno no deja de comprarle al panadero (en especial si sus medialunas son buenas) por no estar de acuerdo políticamente con él.
Aquí es donde el sitcom Seinfeld puede ayudar a ilustrar esta cuestión. En un capitulo de esa serie aparece un personaje llamado "the soup nazi" (ó el nazi de la sopa). Este sujeto tiene un negocio donde vende sopas. Este personaje es una persona autoritaria y un ser despreciable. Sin embargo su sopa es tan buena que todos aceptan sumisamente someterse a su reino de terror para conseguirla. 
En este esquema, la relación de afinidad entre los protagonistas (Jerry, Elaine, George, y Kramer) es del orden de lo político, y están juntos por un lazo de solidaridad basado en la amistad. La relación (de solidaridad orgánica) con el "nazi de la sopa" se basa en la necesidad.
Como conclusión, volviendo a lo que me decía ese amigo, respecto a la finalidad de la política en relación a política, podríamos decir lo contrario. Es decir, más que la finalidad de la política es la economía, la finalidad de economía es la política. O parafraseando con un juego de palabras el principio de Klawsewitz que sostiene que "la guerra es la política por otros medios", podríamos decir que "la economía es la política por otros medios".


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