lunes, 19 de septiembre de 2016

Por un uso mayor de las series: Un nuevo medio narrativo de nuestro tiempo

Por un uso mayor de las series: Un nuevo medio narrativo de nuestro tiempo

Ignacio Zenteno, quien se dedica a la crítica de cine, me decía, que entre sus colegas, hay dos grupos. Los que hacen crítica de cine, y los que también escriben sobre series. Señalaba que los últimos no son considerados con la misma seriedad que los primeros. "El que se dedica al cine no hace crítica de series" -sostiene.
El lenguaje de las películas y las series, en principio, es el mismo. El crítico de cine dispone de los recursos teóricos y herramientas metodológicas para analizar, de la misma manera, tanto una película como una serie.
Cuando Zenteno sugería que los críticos de cine que escriben sobre series no son valorados de la misma manera, señala a dos prejuicios. El primero, que ejercer la crítica fuera de un campo de especialización muy específico implica cierta falta de profesionalismo. El segundo, que las series, en relación al cine, son un "arte" (si se lo puede considerar tal) menor, y una forma de entretenimiento de consumo masivo descartable.
La primera consideración es muy válida, especialmente en el contexto actual, donde la crítica de arte se encuentra muy degradada. Generalmente es ejercida por periodistas, que en algunos casos, no cuentan con ninguna formación en artes. En ese sentido hay un argumento válido y una actitud loable en defender una crítica profesional y especializada. También es cierto que mantenerse al corriente de todos los estrenos cinematográficos, es en sí una tarea demandante, que sería imposible de incluir también a las series.
La segunda cuestión, la consideración de este formato un objeto menor de la cultura, plantea una discusión más elaborada.
Sostener que el cine es un arte y las series entretenimiento sería una distinción injusta para ambos casos. Muchas películas no se pueden considerar arte, y en algunos casos, tampoco entretenimiento. Decir que las series son una forma de arte, es también una afirmación difícil de sostener.

Aquí me gustaría señalar dos cuestiones. La primera en relación a un gesto que podemos encontrar tanto en Walter Benjamin como Roland Barthes en relación a crítica. La segunda, sobre el fenómeno que esta experimentando la producción de series, la incorporación de jugadores en este campo, y las transformaciones tecnológicas que están creando nuevas plataformas y dispositivos para su consumo.

Reducir a Walter Benjamin a la figura de crítico de arte es algo injusto, porque -aunque efectivamente realizaba esta labor- era mucho más que eso: era por sobre todo un gran filósofo. Benjamín realizó importantes críticas de arte, tanto de sofisticadas obras literarias, como cine, pintura, y fotografía. Pero su mirada crítica no ignoraba la apreciación de los llamados "géneros menores", incluso hasta de artefactos estéticos de la vida cotidiana que no se considerarían arte. Una marquesina, las rejas de una estación de subterráneo, un café parisino, representaba para Benjamin un universo estético tan complejo como una obra de arte.
Roland Barthes, en algún sentido, compartía esta actitud. Su crítica abordó desde películas genéricas de lucha, tapas de revistas, publicidades de pastas, obras literarias, y hasta el género romántico.
En este sentido, apreciar las series un objeto menor, indigno de la consideración de la crítica, sería un tanto injusto. Subestimar la forma en que las series moldean (incluso hasta más que el cine) las narrativas de los discursos actuales, sugeriría una falta de visión intelectual.
Por otro lado, la crítica cuenta con elementos y esquemas conceptuales para abordar su recursos expresivos. Desde perspectivas sociológicas y semiológicas, Christian Metz, reflexionó sobre el lenguaje del cine: que comparte con las series. También, tanto el cine como las series, cumplen funciones narrativas del relato. Desde esta perspectiva, se podrían incluso emparentar con la literatura.

En segundo lugar, nos interesa plantear las series como un formato más allá del medio televisivo. Esta omisión, la de referirnos a las "series de televisión", es deliberada. Porque las series, aunque aún dominadas por este medio, lo han trascendido.
Plataformas de distribución de contenido on-line, como Netflix -y ahora también Amazon, Yahoo, Crackle, y Starz, entre otras- han comenzado a producir sus propias series. Este formato ha traspasado el medio televisivo y se ha adaptado a nuevos dispositivos como la notebook, la tablet y el smartphone.
Cabe mencionar la transformación que han experimentado las series desde comienzos del siglo XXI. A finales de los años 90, el sitcom, y las comedias y dramas familiares, empezaron a dar lugar a nuevos géneros, temáticas y estructuras narrativas.
HBO jugó un papel muy importante en este proceso de cambio, acercando el formato al cine más que a la televisión. “Los Soprano” (1999-2007) fue uno de los casos que marcó este viraje. Aunque con un reconocimiento del público menor, “The wire” (2002-2008) demostró el potencial narrativo de este formato para contar distintos relatos con la misma historia. Con “The Knick” (2014-) -protagonizada por Clive Owen y dirigida por Steven Soderbergh- las series consiguieron alcanzar un nivel de producción cinematográfico más alto que muchas películas.
Otro hito de importancia en este proceso fué el estreno de “House of Cards” (2013-) Netflix, proponiendo una temática polémica (poco característica de la televisión) y una producción y elenco de grandes estrellas de Hollywood.
No deberíamos dejar de mencionar "24" (2001-2010), "Breaking bad" (2008-2013) y "Game of thrones" (2011-), como acontecimientos importantes que marcaron el impacto de las series en la cultura.

Zizek utiliza el cine como medio para ilustrar teorías y conceptos filosóficos y psicoanalíticos. Una crítica de las series también podría servir de instrumento para una análisis de la cultura y la denuncia social y política. Es decir que puede ofrecer un medio para mucho más que la valoración y difusión de las series como entretenimiento o expresión artística. Sino para, como un psicoanalísita, que analiza el discurso de su paciente, señalar los síntomas de nuestra sociedad.

A manera epílogo: 
Es importante señalar que aquí no se busca agraviar la crítica de cine, ni demandarle una nueva demarcación de su objeto: por el contrario. Solamente mencionar el lugar que están ocupando las series en la cultura. Señalar cuanto se han acercado al cine, alejado de la televisión, adaptándose a nuevos medios.
En tal caso, como Zenteno defendía una crítica de cine especializada, abogamos por una crítica (al menos una consideración) de las series.
No nos referimos (exclusivamente) a una crítica -como la de los medios masivos- dirigida a la difusión y circulación, sino, que permita desentrañar como las series y sus narrativas moldean la forma en que vemos al mundo.