domingo, 11 de diciembre de 2016

Fuimos todos: 10 años de Hollywood in Cambodia en Galería Unión



Fuimos todos: Diez años de Hollywood in Cambodia. Se cumplen diez años de Hollywood in cambodia (HIC), el colectivo de artistas que se reúne en el espacio que lleva el mismo nombre. HIC designa un grupo, un lugar, y un proyecto artístico. La calle fue su principal medio de expresión. Su obra adoptó el formato del mural y las técnicas del stencil y el graffiti. Aunque esto los emparenta y acerca al street art, su pintura presenta rasgos estilísticos del arte contemporáneo. Durante diez años HIC fue un centro de experimentación y difusión de este esta forma de arte callejero que pasó de la pared al lienzo. Estos artistas -Malatesta, Run don't walk, Tec, Gonzalo, y el negro- han desarrollado estilos propios pero comparten la misma visión despreocupada por los mandatos del mercado y las instituciones del arte. En esta muestra HIC expone una obra producida de forma colaborativa. “Fuimos todos” hace referencia a la participación grupal en la realización de estas piezas. En cada pintura intervinieron todos. Esto propone un gesto muy contemporáneo sobre el anonimato que brinda la multitud y una crítica a la figura de autor en el arte. Esta experementación que logra trascender los límites expresivos del arte, propia de las vanguardias estéticas, muestra la capacidad de estos artistas, y las posibilidades que todavía ofrece la pintura. Por esta razón, esta obra, como los artistas de HIC, merecen un lugar en el arte contemporáneo.


Cerca de un mes atrás los artistas de Hollywood in Cambodia me hablaron de su próxima muestra en la galería unión. Me contaron sobre su décimo aniversario y la idea que tenían. Los pude ver trabajando en lo que sería esta exhibición. Apenas empezaba a tomar forma. Partía de un concepto muy interesante: la realización y el autor colectivo. Era una verdadera obra grupal. Toda la obra es atribuida al conjunto de los artistas.
Esto implicaba establecer cierta unidad entre las variedades de géneros y estilos que cada uno suele utilizar. Un diálogo que amalgame la pluralidad de voces sincronizadas en una misma modulación de lo distinto. Un encuentro en una originalidad compartida.

En esa reunión varias veces se repitió la idea de lo genuino, independiente de las modas y las tendencias en el mundo del arte. Como si ahora lo anacrónico fuera lo más moderno o viceversa. 
Esto no puede evadir las preguntas sobre el adentro y el afuera del mundo del arte. ¿No es acaso querer estar "afuera" un gesto típico de la vanguardia? ¿Como es el artista anónimo de esta muestra que "reñiega" (justamente) de los que es la función del artista? (La función de atribuir una obra a un sujeto, a un nombre propio).

En otro sentido, una obra colectiva como esta, también implica un trabajo de componer la sensación de un estilo unificado, desarrollar los dispositivos técnicos de producción, los procedimientos de trabajo, el compromiso grupal, y el deseo compartido.

Me contaban que el proceso de producción fue como una experiencia de convivencia. De vivir, respirar, comer, beber, y emborracharse, en el mismo arte durante varios días seguidos.
Una manera de revivir y actualizar la trayectoria de diez años de historia juntos.

La muestra en la galería Unión sería el punto de culminación de esa historia.





La película “24 hour party people” comienza relatando un episodio sobre uno de los primeros recitales de los Sex Pistols. La particularidad de esa situación era que la banda tocaba para un auditorio prácticamente vacío. La singularidad que señala el narrador es que allí -a pesar de la reducida concurrencia- se estaba desarrollando un acontecimiento que transformaría el mundo de la música de manera contundente.
Esa escena sirve para ilustrar el fenómeno cultural generado por Hollywood in Cambodia. Esto, sin embargo, tampoco sería del todo justo, ya que HIC cumple una década, y compararlo con un recital en un lugar vacío es más que una exageración. De todas formas esta comparación sirve para señalar que el fenómeno cultural producido en este espacio todavía no ha alcanzado el reconocimiento que merece. Lo cual, no significa que HIC, ni el colectivo de artistas detrás de él, se encuentren en el anonimato, sino que el mundo todavía no ha descubierto lo que allí se gesta y ramifica dentro del arte.
Cabe señalar que para este grupo de artistas, esta iniciativa nunca tuvo el propósito de agradar a un gran público complaciente. Por el contrario, siempre preservaron su autenticidad, espíritu independiente, y generosidad desinteresada. Nunca aspiraron a formar parte del circuito del arte. Cómo artistas que pintan en las calles, mantuvieron cierto perfil clandestino, tan necesario para desarrollar ese oficio.
Estos artistas establecieron en HIC un ámbito para asentar, difundir, y promover su actividad. Desde sus inicios sus puertas estuvieron abiertas a sus colegas -tanto locales cómo internacionales, así cómo novatos y experimentados- para realizar y exponer allí sus obras. Su compromiso con brindar ese medio siempre se opuso a cualquier fin comercial. Lo que preservó el carácter genuino del proyecto.

HIC es un centro de la cultura urbana donde se expresa el street art y otras formas de arte contemporáneo. Un sitio que permitió plasmar en el lienzo (cómo otro tipo de soportes) la pintura que se desplegaba sobre las paredes de la ciudad. Un espacio de tránsito -del arte callejero- hacia otras formas, medios, y maneras de circulación. Un lugar que estableció nuevos diálogos entre géneros y estilos actuales con el arte contemporáneo.
Esta falta de restricción y desinterés por seguir las tendencias brindó las condiciones para desarrollar la originalidad. Decir que HIC está consagrado exclusivamente al stencil y al graffiti es una subestimación. Esto no significa que no encontremos allí ese tipo de recursos expresivos, sino que la evolución del arte y los artistas que allí residen y exponen ha trascendido -a veces sin abandonar- el street art.
HIC ha invitado al street art a manifestarse por otros medios acercándolo a nuevos géneros y estilos.

Diez años no pasan vano. Este tiempo no solo ha permitido a los artistas de HIC a desarrollar su obra y trayectorias. También ha visto la transformación del street art en un nuevo fenómeno cultural. El reconocimiento que ha adquirido este estilo -a partir de artistas cómo Banksy y Shepard Fairey- ha cautivado el interés del circuito y el mercado del arte, asi cómo el del gran público. La manera en cómo el street art le ha devuelto un poder crítico y capacidad provocadora -a una (en algunos casos) ya domesticada pintura- casi le ha atribuido el estatuto de vanguardia artística.
El arte de HIC se resiste a ser asimilado por el convencionalismo institucional de los anales y el museo. Pero cómo otras vanguardias que sucumbieron a este reconocimiento, este podría ser el destino de HIC. Tal vez nos estamos adelantando un poco y ese sea un tema para otro aniversario.
El presente de la década recorrida por HIC nos brinda una obra pujante, llena de vitalidad, que promete seguir renovando nuestra visión del arte.

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