martes, 27 de diciembre de 2016

Rogue One: Shakespeare va al espacio

Tal vez sea una exageración comparar Rogue One con la obra de Shakespeare. la guerra de las galaxias de una forma particular. Está presentada como un "spin-off" -una derivación independiente- de esta "franquicia" (así es como las llaman ahora: como si fuera un negocio) que cuenta ya con siete films; aunque funciona perfectamente como otro episodio más de la serie. Sin duda la decisión de excluir Rogue One de la secuencia de la guerra de las galaxias se debe a motivos comerciales. Recientemente los estudios Disney adquirieron los derechos de la historia y esta es su nueva forma de explotarla. 
Sin embargo esta película de acción y aventuras presenta algunos rasgos de tragedias como la de Hamlet. Esta historia se inscribe en la saga épica de
La película mantiene una fiel continuidad con la guerra de las galaxias con algunas sutiles diferencias que buscan distinguirla como una historia independiente de la saga, aunque al final de cuentas, lo único que cambia es la música y la omisión del texto inicial que introduce la narración. Incluso es más consistente con la película original de 1977 y sus secuelas, que la segunda trilogía realizada por George Lukas entre 1999 y 2005. Sin embargo los Skywakers no protagonizan esta historia y su papel es muy secundario, casi al nivel de un cameo. Rogue One mantiene la estructura narrativa de la saga y sus secuencias de acción. Combina batallas de naves en el espacio y enfrentamientos de tropas y unidades terrestres, pero, a diferencia de las demás películas, no tiene ninguna lucha de sables luminosos entre maestros jedi. Esta "vuelta a las raíces" y algunos lugares comunes hacen la trama un poco predecible. La dimensión narrativa tal vez descansa un poco en el atractivo visual del film y el rico legado del universo que ha creado. La película muestra el típico relato de una joven que debe emprender un viaje -que funciona como ritual de pasaje- y reencontrarse con su padre para asumir su destino heroico. Se une -con cierta reticencia- a la resistencia para enfrentar al poder del imperio. La clásica historia de David contra Goliath con un pequeño giro shakesperiano. Sin embargo, dentro de esta linealidad (por momentos un poco forzada), se presentan matices que brindan algunos de los elementos más atractivos de la narración. Los personajes muestran ambigüedades brindando cierta complejidad al típico relato de los buenos contra los malos. Aunque el papel del villano está claro desde el comienzo, la figura del héroe se resiste a su destino y sus acompañantes deben enfrentar dilemas morales poniendo a prueba su confianza. Este juego de traición y confianza se ve apremiado por una urgencia que demanda medidas drásticas que obligan a los personajes a actuar en contra de sus propias convicciones. En esta trama encuentran una oportunidad de redención. Más allá de esto, el otro gran atractivo de esta producción es el reparto de grandes figuras y actores prometedores. Entre ellos se destacan la protagonista Felicity Jones y su acompañante Diego Luna. Su contraparte es interpretada por Ben Mendelsohn, quien proviene de Australia, y aunque aún no es demasiado conocido en Hollywood ha demostrado un gran talento. El elenco cuenta con actores como Forrest Whitaker, el danés Mads Mikkelsen (que ha encarnado el villano de Casino Royale y al Doctor Lecter en la serie Hannibal), Riz Ahmed (quien recientemente protagonizó la aclamada serie de HBO "The night of"), y Jimmy Smits y Ben Daniels en papeles menores. Felicity Jones interpreta su personaje de manera muy convincente ofreciendo un carisma poco común en un héroe. Jones y Mendelsohn son una revelación que promete importantes carreras en Hollywood.
El director, Gareth Edwards, ha participado en pocas películas, pero todas ellas -como Godzilla (2014)- de gran complejidad técnica.
El tono dramático es matizado con situaciones de humor que dan toques de ingenio y hacen la película digerible para todo público. Estas simpáticas intervenciones garantizan a Rogue One una audiencia muy amplia (desde sus fieles seguidores hasta los más jóvenes) dificultando que sea considerada un drama serio: una aspiración que podría llegar a alcanzar.
Las escenas de acción son sin duda un gran atractivo visual para la audiencia y contribuyen correctamente con el relato brindando momentos de suspenso a la narración. Los efectos especiales forman parte del mismo relato y son fundamentales para recrear su universo espacial. La acción está bien administrada. Personalmente es lo que me resultó menos atractivo. Pero ofrece a los fanáticos la oportunidad de ver un espectacular diseño de naves, vehículos, armas y uniformes.
De la misma manera que la ambigüedad de los personajes, el destino trágico -al estilo shakesperiano- brinda el principal atractivo de la historia. Para decirlo de otra forma [spoiler alert] no esperen volver a ver a estos personajes en otra película de la guerra de las galaxias. Esto, junto a un éxito a medias -como una victoria a lo pirro (al precio de un enorme sacrificio)- le da a Rogue One un carácter dramático que la distancia de una película infantil. 
Los fanáticos de la saga encontrarán gran deleite en este film. Aquellos que son imparciales a la reputación de la guerra de las galaxias podrían encontrar interesante este especie de Hamlet en el espacio.